No sería tan exagerado decir que Invoiceware creó para sus clientes algo muy parecido a lo que Facebook creó para los suyos: una aplicación que cambió para siempre las comunicaciones entre ellos. La diferencia –y es grande– radica en la escala de sus dos proyectos. Los clientes potenciales de Invoiceware son las empresas multinacionales, que probablemente llegan a cerca de 100 mil en el mundo, mientras que los clientes potenciales de Facebook son los 7.000 millones de habitantes del planeta.

El negocio de la empresa fundada en 2011 por Scott Lewin es B2G, business to government, de empresas a gobierno. Ofrece el cumplimiento con las normas de facturación y tributación en un país, en forma electrónica y tiempo real.

El negocio de Invoiceware ha crecido más de 100% anual, y 2015 no será excepción. Lewin, fundador, presidente y CEO de esta empresa de 80 empleados, no revela los ingresos de la firma, pero dice que “ya estamos procesando US$100.000 millones anuales en facturas”. Y tiene 200 clientes, entre los que hay filiales regionales de Coca Cola, Siemens, Pfizer, Dupont, Philips, Kellogg y Sun Chemical, entre muchas otras multinacionales norteamericanas y europeas.

Lewin consiguió su primer contrato en México, hace cuatro años, cuando aún se reportaba en papel. Luego vinieron Brasil y Chile, ya digitalizados. Y después Argentina, Ecuador, Perú y Uruguay. “El último grande que nos queda es Colombia”, dice. “Ahí queremos capturar otros US$10.000 millones en facturaciones”.

Invoiceware nació con vocación global, no latinoamericana. Pero el invoicing electrónico es especialmente atractivo en la región, donde los regímenes tributarios son complicados y la interacción entre empresas y gobiernos se digitalizó como un tsunami. Es por eso que su negocio, hasta ahora, es latinoamericano. Y la idea le llegó casi por casualidad.

“Antes de Invoiceware, recuerda Lewin, yo era ejecutivo de una empresa que hacía integración B2B. Una vez me puse a conversar con el gerente de informática de uno de nuestros clientes y él me preguntó si lo podíamos ayudar en Brasil”.

- ¿Y sabía usted algo de Brasil?

- Mi equipo se puso a investigar el tema de la facturación en América Latina, en qué se diferencia del resto del mundo. Y la gran diferencia es que los procesos de facturación son obligatorios, en tiempo real, y tienen los marcos regulatorios más complejos del mundo, con normas que cambian todo el tiempo. En Brasil, además, hay procesos de negocios en los que hay que reportar cada transacción al gobierno. Y hay que reportar distintas cosas al gobierno federal, al estadual y al municipal.

- ¿Y no se amilanaron con eso?

- Al contrario, ahí nos dimos cuenta de que podíamos ayudar, y mucho, a las empresas en este proceso.

- ¿Qué tan complicado es el código tributario de Brasil?

- El más complicado. Por estos días entra en vigencia un nuevo impuesto cuyo texto tiene más de mil páginas. Pero decidimos ser optimistas y pensamos que si lo podíamos hacer en Brasil, íbamos a poder hacerlo en todo el mundo.

- Y en México, donde fue su primer contrato...

- En México cada cheque de sueldo debe reportarse al gobierno antes de pagarle al empleado. Eso no se ve en ninguna otra parte del mundo.

-  Además de que en casi toda América Latina hay IVA (impuesto al valor agregado), que es un impuesto complicado.

-  Con el IVA, cada transacción se debe pasar dos veces por impuestos internos: cuando se compra y cuando se vende. Todo eso hay que enviarlo a la agencia de gobierno para que cuadren los números.

- Entonces los gobiernos finalmente se pusieron serios con el cobro de impuestos y la fiscalización de su pago...

- Los gobiernos tratan de recaudar el mayor monto posible de IVA. Ese impuesto en América Latina es alto, oscila entre 16% y 22%, con un promedio de 18%. Ayudamos a las empresas a minimizar el pago del IVA automatizando el proceso. Hemos visto empresas con ventas de alrededor de US$50 millones que están pagando IVAs por US$15 a US$18 millones.

- ¿Por qué se puso América Latina tan estricta?

- Hace unos años, América Latina era la región líder en evasión tributaria. Los gobiernos perdían entre 25% y 50% de la recaudación de IVA, según el Banco Mundial. Los países se fueron poniendo más estrictos en la fiscalización a medida que las economías se digitalizaban. Las empresas empezaron a comunicarse electrónicamente con el gobierno, lo que volvió más eficientes sus procesos.

- Las multas por incumplimiento son enormes...

- Las multas que han pagado hasta ahora las empresas suman centenares de millones de dólares. Tanto es así que muchas multinacionales tienen fondos en reserva para la contingencia de multas por no cumplimiento de estas obligaciones.

- ¿Cómo se integra la plataforma digital de Invoiceware a los softwares de administración, finanzas, contabilidad?

- Hacemos toda la facturación y la declaracion de impuestos dentro del ERP.

- ¿Y fuera de la región?

- Hay países que han empezado a imitar a América Latina, como Turquía, España, Italia, Vietnam. Los gobiernos comienzan esto de a poco, primero en papel, y una vez al mes. Pero su meta es el reporte electrónico en tiempo real, para que cada compra y cada venta de cada empresa sea reportada. Varios países de Europa tienen IVA.

- ¿Y cuál es su competencia?

- Hay empresas locales que compiten con nosotros en algunos países latinoamericanos. Pero es difícil que alguien de fuera de la región ponga el tiempo y el esfuerzo que se requieren para hacer esto.