Si no proviniera del hombre más rico del mundo, la propuesta realizada por Carlos Slim pasaría como algo descabellado. El presidente del Grupo Carso pide que se establezca una semana de tres días, a fin “incentivar el empleo y para que los trabajadores puedan tener libres otros cuatro días y dedicarlos a la familia, a innovar, a cultivarse o a crear”. Así lo explicó, en diciembre, el mismo Slim en una conferencia privada con la embajadora de Israel en el DF mexicano. 

Aunque los medios han repetido la propuesta como si fuera nueva, no lo es. El mismo millonario planteó algo similar en Ginebra, Suiza, en un evento organizado por la ONU, un año antes. Al anuncio añadió la propuesta de extender la edad de retiro para después de los 70 años. ¿La razón? Antes, “la gente se moría a los sesenta o poco más, pero ahora vivimos hasta los 85 o los 90 (años)”, dijo. 

Según la antropóloga del trabajo de la Universidad de las Américas, la doctora Olga Lazcano, la propuesta no cierra: “las jornadas laborables de más de 10 horas -lo han estudiado los laboristas franceses desde los años 60- crean un síndrome de fatiga patológica, lo que puede representar un serio riesgo físico y laboral. Es una propuesta alejada de la realidad”, dice. Sea como fuere, para Slim, los cambios van a venir igual porque “en esta revolución tecnológica, donde los cambios son muy rápidos e importantes, necesitamos de gente trabajadora, innovadora, creativa y entusiasta que no tenga miedo al cambio”. En especial de los horarios.