Una cuenta de US$ 830 millones para seguir operando en el mercado de telefonía móvil peruano le cayó como un baldazo de agua fría a Movistar Perú. Según el Organismo Supervisor de la Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel), ése es el valor que tienen las dos bandas de telecomunicaciones que la compañía usa y cuyas licencias vencieron a inicios de año. La compañía, por el contrario, arguye que la renovación de la concesión debería ser gratuita.

“Los contratos no contemplaron un pago luego de vencidos los 20 años de concesión, debido al interés del Estado peruano por aquel entonces de atraer inversión en todos los sectores que habrían de ser privatizados”, dice Carlos Huamán, director ejecutivo de DN Consultores. “Sin embargo, no se puede desconocer que los 50 MHz que están en juego tienen un valor para el negocio de Movistar”. De hecho hace dos años en Ecuador la misma empresa renovó su licencia por US$ 220 millones sin que afectara los costos de sus consumidores. “El contexto de mercado ecuatoriano es similar al de Perú, en el sentido de que dos operadores concentran alrededor de 95% del mercado”, explica Huamán. “El monto de pago definido para Movistar en dicho país guardó relación con el tamaño de sus negocios”.

Sin embargo, para los voceros de la compañía, lo que corresponde es la “renovación gratuita”, simplemente porque los “términos y condiciones” que los contratos de concesión contemplan para la renovación no incluyen demanda de pago alguno. Por ahora el teléfono sigue descompuesto.