La computación en red puede ser una herramienta para medir los temblores. Eso es lo que piensan Elizabeth Cochran, de la Universidad de California en River Side, y Jesse Lawrence, de Stanford. Ambos dirigen Quake Catcher Network (QCN, Red de Captación de Terremotos), una iniciativa que busca crear la red sísmica más grande del mundo. La idea es simple. La mayoría de las computadoras portátiles modernas tienen un sensor interno que fue diseñado originalmente para proteger el disco duro en caso de caída o sacudida violenta. Los sismólogos pueden usar este sensor para detectar y medir terremotos. Desde el sitio de QCN se puede descargar gratis un software que mide las vibraciones de la tierra y transmitir esos datos vía internet a la central de QCN. Esta red ya cuenta con 1.660 voluntarios en el mundo y ahora en Chile se repartieron unos 100 acelerómetros entre voluntarios para analizar las réplicas del terremoto de 8,8 grados del 27 de febrero que aún sacuden al país andino. “La idea también es dar alertas tempranas”, dice Cochran desde Aguas Saladas, en la frontera mexicana- estadounidense, epicentro de un sismo de 7,2 grados a comienzos de abril.