El magnate mexicano ejecutó una garantía y se quedó con el 8,4% de la petrolera argentina YPF. ¿Qué hará con las acciones? Seguir su política de la paciencia.

Decir que Carlos Slim está interesado en comprar una empresa es suficiente para apuntalarla o disparar el precio de sus acciones. Es común escuchar especulaciones al respecto. En el caso de la supuesta compra de la recientemente nacionalizada YPF por parte del hombre más rico del mundo, Renato Flores Cartas, su vocero, explica que no existió una compra, sino que tan sólo hicieron valer una garantía. Sucede que, hace cuatro años, Inbursa otorgó –junto con otros bancos– un préstamo a los argentinos de la familia Eskenazi (que entraban en la compañía con la anuencia de Repsol), cuya garantía fueron 32.908.506 acciones comunes clase D de la petrolera. Esto es el 8,4% que, al vencer el plazo, hizo válido el grupo financiero mexicano. Pero no fueron los únicos: el brasileño Itaú Unibanco se quedó con el 3,6% de YPF, y se espera que otras entidades hagan valer su garantía.

A decir de Flores Cartas, todavía no se ha tomado una decisión respecto a lo que hará Inbursa con las acciones, pero aclara que ven en YPF una empresa sólida y sana. Lo cierto es que desde que Cristina Kirchner nacionalizara por decreto el 51% de la entonces Repsol-YPF las acciones no habían cotizado tan alto como en los días siguientes en los que se anunció la supuesta entrada voluntaria de Slim al negocio. Son los privilegios y peligros de tener el toque de Midas.