Para Eric Horvitz, codirector del Microsoft Research Lab,  leer, escuchar o mirar las noticias en las mañanas es aburrido: él ya sabía de antes qué iba a pasar. Bueno, no todo. Sin duda no las noticias pintorescas. Seguramente se sorprende al enterarse de la fuga de 15.000 cocodrilos de una granja de cría de reptiles en Sudáfrica o sonríe al ver cómo Oreo aprovechó el corte de luz en el Super Bowl de EE.UU. para lanzar una ingeniosa campaña por Twitter; pero tal vez sí tenía bastante certeza en que el flujo eléctrico podía ceder. O, si no, pronto la tendrá. Es el objetivo del software de anticipa-ción creado por Microsoft y el Instituto Israelí de Tecnología (Technion).

La idea que lo sustenta no es nada del otro mundo. Esto es, las noticias son casi siem-pre repetidas. El  software usa, justamente, como base de datos las noticias de los últimos 22 años del New York Times y se concentra en eventos ligados a altas tasas de violencia, enfermedad y un número alto de muertes. Claro, busca correlaciones que las anticipen: desastres naturales y crisis de todo tipo. Al decir de sus creadores el software lanza alarmas y éstas han resultado ser correctas entre 70% al 90% de las ocasiones.

Aunque algunos periodistas y analistas de agencias de inteligencia puedan temer por sus puestos de trabajo, la bola de cristal de Horvitz tiene el potencial de convertirse en un aliado, en especial de quienes trabajan en áreas vinculadas a la salud y la ayuda humanitaria: anticipar un brote epidémico y estar con la guardia alta. “Realmente creo que esto es un presagio de lo que se viene”, dice el científico, no sin una gota de ironía. De ser así no hay que temer al aburrimiento: los hechos absolutamente inesperados (sean cisnes negros o pardos) seguirán ocurriendo, pero los desayunos con atragantamientos serán menos.