Un mexicano trabaja 857 horas al año más que un alemán y un chileno 517 horas más que un francés. Pero los ingresos de mexicanos y chilenos son muy inferiores a los de sus pares europeos. Ahora, los latinoamericanos no son los que más horas trabajan. Los coreanos, por ejemplo, trabajan 134 horas más que los chilenos, pero también ganan más. Entonces ¿trabajar más horas sirve para algo o no?

Lo que sucede es que en las economías modernas no importa tanto cuántas horas se trabaja como el rendimiento que se le saca a ese trabajo: la productividad. Y a los trabajadores se les paga de acuerdo con lo que producen. Es así cómo el ingreso promedio anual, en cifras del Banco Mundial (BM) a 2014 de los mexicanos era de US$10.325, el de los chilenos era de US$14.528,3, el de los surcoreanos US$27.970 y el de los franceses US$42.732.

Para el que piense que es mejor mirar los ingresos por PPA (Paridad de Poder Adquisitivo), el BM indica que, en 2014, las entradas de un mexicano fueron US$17.107 anuales, las de un chileno US$22.346 y las de un surcoreano US$34.355. ¿Y los alemanes? Lejos allá arriba con ingresos de US$45.802 en PPA y US$47.822. Y trabajando sólo seis horas por cada diez de un mexicano.