Hace ya menos dos décadas que México se convirtió en importador de semillas y aceite de girasol. Del año 2006 a la fecha las gráficas de la producción de esta oleaginosa se desplomaron de 174 hectáreas a menos de 3,5, estadística en la que Pepsico Alimentos levanta la mano para señalar que una parte de ellas pertenecen al plan piloto para reintroducir el cultivo.

De acuerdo a Pedro Padierna Bartning, presidente de PepsiCo Alimentos México, Centroamérica y el Caribe, el plan que arrancó en febrero pasado contempla involucrar a 850 pequeños productores con mil hectáreas de cultivo, que escalarán hasta llegar, en siete años a un tope de 50.000 hectáreas por año.

El plan para el cual el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aportará una garantía de US$ 5 millones incluye un complemento de la empresa de US$ 2,6 millones, que podrán ser usados para financiamiento a los agricultores. Además se asegura la compra de la cosecha por un valor de US$ 40 millones. Ello le proporcionará a la empresa 40.000 toneladas de aceite, una cifra nada despreciable si partimos que México importó tan sólo en 2003 más de 130.000 toneladas de semillas, provenientes en mayor medida de Estados Unidos, Canadá y Argentina.

Aparte del ahorro, esta estrategia obedece a la demanda generalizada ante el grave problema de obesidad y diabetes que aqueja al continente americano. “Al utilizar el girasol alto oleico, esperamos reducir los niveles de grasas en nuestras botanas y galletas”, dice Padierna Bartning. “Además estamos reduciendo el sodio en las primeras y en las segundas, los azúcares”