Hay profesiones que tienen su edad de oro. O, al menos, de acero y aluminio. Es lo que les ocurre hoy a los vendedores de autos en Argentina. Cuando la Asociación de Concesionarios (Acara) dio a conocer las cifras de comercialización de enero a julio, los números generaron entre pasmo y júbilo: 3.605 vehículos por día se vendieron durante ese período. Cifra que destaca porque en 2010 –un año excepcional– las ventas fueron de 2.759 automotores diarios. Como efecto, los vendedores se hacen pocos.

Debido a ello, Acara y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) anunciaron la creación –a partir de septiembre– de una “Escuela de Vendedores de Automotores”, con cursos de formación que incluirán: técnicas de marketing, sistemas de venta directa y conocimientos de diseño y mecánicos de los vehículos disponibles.

¿Requisitos? De 23 a 35 años, ser tuerca y una gran capacidad de seducción. Los aspectos teóricos los impartirán profesores de la UNLP y los prácticos, vendedores de concesionarias. Se anunció que la formación será gratuita. Es que el sector se está convirtiendo en el segundo pilar de toda la economía del país, ya que la mayoría de los vehículos son producidos localmente (o en Brasil). Para apreciar la magnitud del fenómeno hay que considerar que las terminales argentinas produjeron 462.926 autos en el período citado, según la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa). Con un 20% de crecimiento interanual, la fabricación de vehículos arrastra consigo a la industria metalmecánica (15,4%), la del acero (11,4%) y hasta no poco de las manufacturas de plástico (6,4%). ¿El boom durará? “Ya registramos 22 meses consecutivos de crecimiento interanual”, dijo la ministra de Industria, Débora Giorgi, al revelar que la industria automotriz es la que tracciona el crecimiento industrial total con un 8,7% de expansión este año. Mientras tanto, los vendedores viven días de acelerar sin freno.