Es menos refinado y exigente que el mercado del vino. Pero las viñas brasileñas encontraron ean el jugo de uva una forma más simple de generar caja. Mientras en 2001 Brasil vendía sólo 21 millones de litros de jugo de uva, en 2009 sobrepasó los 55 millones. Eso ocurre mientras las ventas de vinos nacionales van a la baja. Los analistas dicen que detrás del emergente consumo de este jugo están las propiedades saludables de la uva, lo cual coincide con un creciente comportamiento de los brasileños por una alimentación más sana. Viñas como Perini y Casa da Madeira han hecho inversiones especiales para incrementar la producción de jugo de uva. “Todo favorece a Brasil para producir jugo: el clima, la tierra y la calidad de las uvas”, dice el argentino Pedro Rearte, de la Fundación ProMendoza, y quien representa la zona enológica más fuerte de Argentina. “Es un mercado en el que hay poca competencia internacional, pues las viñas tienden a producir el jugo sólo para el mercado interno”.