La noticia pasó casi desapercibida. Pero el Parlamento europeo anunció recientemente que las negociaciones con Mercosur para generar un acuerdo de libre comercio volvían a ponerse en marcha. Más importante que la noticia en sí son los “peros” que la resolución parlamentaria incluye. Y es que para el viejo continente no es fácil avanzar en un esquema de integración comercial con la región que más le compite en exportaciones agrícolas. Según las estimaciones, las importaciones provenientes principalmente de Brasil y Argentina podrían aumentar en un 70% para la carne bovina y el 25% de las aves de corral. Esto se debería a “los menores costos de producción debido a las pobres normas sanitarias, ambientales y sociales de los países del Mercosur”, dicen los diputados europeos. “Las importaciones sólo deben permitirse si se producen de acuerdo a la protección del consumidor europeo, las normas de bienestar ambiental y animal”. 

Se trata de un acuerdo importante y, según los diputados, “el más ambicioso acuerdo bi-regional en el mundo si se concluye rápidamente”. Según el Comisario de Comercio, Karel De Gucht, el objetivo es cerrar con éxito las negociaciones antes del verano boreal de 2011. No obstante, en América Latina se percibe el mensaje de los diputados como un anticipo del necesario blame game en caso de que las negociaciones fracasen nuevamente a causa del sector agrícola europeo. “Creo que podemos anticipar que sí se llegará a un acuerdo esta vez”, dice el argentino Félix Peña, especialista en Relaciones Comerciales Internacionales. “Si bien no será ambicioso, sí abrirá la puerta a un proceso que evolucione en forma más ambiciosa”.