Posible swap de local de lujo por supermercado chino horroriza a vecinos aristócratas de Buenos Aires. El alquiler de US$ 10.000 por 200 m2 siembra dudas.

Para unos, señal poderosa de la crisis del mercado del lujo en Argentina. Para otros, una muestra más de la “tilinguería” (desatino o estupidez) de los ricos plebeyos del país; la instalación de un supermercado chino en la coqueta Avenida Alvear de Buenos Aires levanta pasiones. La familia Lin, que ya posee cuatro de ellos en la capital del Río de la Plata, vio una oportunidad cuando la marca de lujo Escada anunció su partida del país y liberó un local de cerca de 200 m2 a pasos del mítico Jockey Club, centro histórico de los aristócratas locales. Que un autoservicio chino se ubique allí se ha convertido en un verdadero anatema para muchos vecinos de un barrio que se enorgullece –como dijo alguien, con humor– de ser “igual a París, sólo que más grande”.

La mendocina Yolanda Durán, vocera de la Cámara Empresarial de Desarrollo Argentino y Países del Sudeste Asiático, lo confirma al declarar que hay vecinos que “piden que se respete el nivel chic de la avenida”, el cual se podría opacar con cajones de verduras y camionetas de reparto estacionados. Pero ella dice que resulta ridículo plantear eso en una ciudad que ya posee cerca de 2.000 supermercados chinos, quienes ocupan el lugar intermedio entre las grandes cadenas y los multikioscos.

Finalmente, si habrá supermercado –o no– va a depender de si los Lin pueden pagar los US$ 10.000 mensuales que cuesta el arriendo. O aparece un mejor postor. La ironía del asunto es que, si bien Escada Group está formado por 17 compañías cuyo controlante es Escada Luxembourg, al final del ovillo se encuentra la familia Mittal: Megha Mittal, la nuera del magnate indio del acero Lakshmi, la compró hace dos años. En el fondo la diferencia no es tanta: una familia de emprendedores de China reemplaza a una familia de emprendedores de India.