Hace unos años, para las empresas latinoamericanas emitir acciones en la Bolsa de Nueva York era un paso clave en acceder a mercados de capitales enormes y obtener financiamiento relativamente barato.

Además, también era una señal de prestigio. Pero desde el colapso de Wall Street a fines de 2008, son pocas las firmas de la región que han buscado colocar ADR (American Depositary Receipt, el instrumento financiero que permite a las corporaciones extranjeras cotizar acciones en la bolsa de EE.UU).

Hasta ahora.“Hay empresas de la región que siguen interesadas en diversificar su base de accionistas, pues ven un mayor potencial para futuras captaciones de capital”, dice desde Nueva York Joseph Dooley, jefe para las Américas del grupo de Depositary Receipts de JP Morgan.

“Los ADR siguen siendo instrumentos atractivos para los inversionistas en EE.UU., especialmente para fondos institucionales que quieren diversificar su portafolio de activos, pero que tienen restricciones para hacerlo en papeles que se transan en bolsas extranjeras”, dice María Cecilia Salazar, otra integrante del equipo de ADR de JP Morgan. De hecho, la emisión de acciones que realizó el Banco Santander Brasil, que emitió paralelamente en el Bovespa y la Bolsa de Nueva York, se transformó en una de las más grandes emisiones de ADR de la historia.

La firma brasileña Hypermarcas, fabricante y distribuidora de productos farmacéuticos, acaba de inscribir un programa Nivel 1 de ADR, lo cual implica que emitirá acciones en Nueva York, pero sin captar nuevos recursos, transfiriendo algunos de los papeles que actualmente se cotizan en São Paulo. “Las empresas brasileñas han sido las más activas en este segmento en los últimos años y lo seguirán siendo”, dice Dooley.