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Romances de oficina: ¿es conveniente tenerlos?
Jueves, Enero 14, 2010 - 17:00

Impropio, inconveniente, razonable y/o prudente, son algunos de los calificativos que definen las disímiles opiniones de los expertos, respecto de si es bueno o no involucrarse sentimentalmente con un compañero de trabajo.

Para nadie es un misterio que las relaciones amorosas en la oficina se han hecho cada vez más comunes. Y es que pasar largas horas en el trabajo, compartiendo el tiempo junto a las mismas personas, puede -fácilmente- confudir los sentimientos y traspasar la mera ayuda profesional.

No es de extrañar, entonces, que el lugar de trabajo presente -para muchos- las mejores oportunidades para buscar pareja. Según los expertos, el trabajo en común brindaría mayor tiempo y espacio para conocerse y eventualmente para enamorarse. Es más, algunos señalan que hoy en día, la oficina es el nuevo lugar para encontrar el amor.

Varios estudios reafirman estas conclusiones. Una encuesta de Wall Street Journal reveló que un 40% de los consultados confesó haber tenido un romance de oficina en algún momento de su carrera. Cifra no menor considerando que dentro de ese porcentaje están también contempladas las personas casadas.

Lawyers.com y la revista Glamour coinciden con estos datos. Un sondeo en conjunto realizado por ambas entidades, reveló que tres de cada cuatro empleados creen que los romances de oficina son más frecuentes que hace una década atrás. En tanto, según una encuesta realizada por revista More -y publicada por la BBC-, seis de cada diez mujeres tienen romances secretos con colegas en su trabajo y en esta línea, tres de cada diez han sido infieles alguna vez a lo largo de su carrera.

El problema, sin embargo, no radica en la relación en sí, sino en que estos romances puedan llegar a constituir el punto de partida de favoritismos y conflictos de intereses. En muchas ocasiones, estas relaciones no se saben manejar adecuadamente, entorpeciendo el clima laboral y generando tensión e incomodidad entre los compañeros.

En ese sentido, la opinión de los expertos está dividida. Mientras algunos consideran que los romances de oficina no pueden concretarse, puesto que generan inconvenientes en términos de desempeño y rendimiento laboral, otros sostienen que los empleados siguen siendo personas con sentimientos y emociones, por lo que muchas veces, este tipo de relaciones se hace inevitable.

Romances prohibidos. Para evitar posibles inconvenientes, varias organizaciones deciden ser categóricas en este tema y prohibir los amoríos entre sus empleados como norma corporativa o bien, se valen de reglas para regular estas relaciones.

Alfredo Luna, académico de Centrum Católica, comparte esta idea, al asegurar que “la empresa debe tener un plan de contingencia para evitar que se desaproveche el talento de las partes, de manera tal que las personas puedan ser reubicadas en áreas en las que su productividad individual no sea menoscabada por la cercanía del ser amado”.

Para ello, sostiene que en las fases de inicio, la empresa puede tomar medidas para que el contacto emotivo no llegue a interferir con el trabajo y tener consecuencias lamentables. Sin embargo, aclara que “no es correcto intervenir en la relación de dos personas adultas. La empresa se debe limitar a tomar las medidas que las normas internas indiquen”.

Por su parte, Jorge Llaguno, académico de Factor Humano, Persona y Familia de Ipade Business School, sostiene que "la organización tiene derecho a manejar un mínimo de información veraz sobre la vida de sus empleados". Sin embargo, explica que "este derecho, no implica ir más allá de la información pública. Es decir, lo que permanece secreto en la vida del sujeto, es también sujeto a ser ocultado a los ojos de la empresa, por un elemental derecho a la privacidad"

Otras compañías,sin embargo, son menos radicales, pero exigen que sus empleados comuniquen las posibles relaciones que comiencen a formar, para así evitar algún tipo de controversia. Por último, están aquellas, culturalmente más abiertas, que no ven problemas al respecto, pues consideran que incluso esta unión puede significar un incentivo.

Según Stephanie Losee y Helaine Olen, co-autoras del libro "Office Mate: The Employee Handbook for Finding -and Managing- Romance on the Job" (Pareja de Oficina: manual del empleado para encontrar y manejar el romance en la oficina), la productividad mejora cuando las personas están felices en la oficina. "La oficina es la aldea del siglo 21. Es un excelente lugar para encontrar romance, ya que todos los empleados han sido elegidos con pinzas por el equipo de Recursos Humanos, el casamentero de la oficina", afirman.

Estas últimas compañías no contemplan prohibiciones, siempre y cuando, consideren que las relaciones amorosas no afectarán ni interferirán las funciones de sus empleados, ni pondrán en peligro la unidad del equipo de trabajo.

Favoritismo corporativo. Actualmente, la mayoría de las empresas permite los romances entre colegas. Sin embargo, esto cambia en el caso de los amoríos entre superiores y subordinados, ya que -eventualmente- podrían derivar en un favoritismo corporativo, ocasionando tratos injustos y poco éticos.

En este caso, otros empleados puedan sentir que están recibiendo menos beneficios y oportunidades, en comparación al “empleado favorito”, que tendrá en definitiva, el mismo puesto, la misma responsabilidad y la misma carga laboral. Si esto ocurre, el ambiente laboral se verá debilitado, mientras el “favorito” será blanco fijo de rumores, envidias y resentimientos.

“En el caso de un jefe varón, casado, que tiene una relación con una subordinada casada o soltera, no hay forma que los involucrados en esto declaren su relación formalmente y tratarán de mantenerla oculta. Muy probablemente, algunas personas de la organización descubrirán o sospecharán de la relación y comenzarán los chismes, lo que hará que todo sea más deteriorante”, explica el académico de la Universidad Esan, Luis Felipe Calderón.

En el peor escenario, esta persona o bien los implicados, terminarán por ser despedidos, trasladados a otras áreas de la compañía o bien, renunciarán a la empresa para evitar ser víctimas de posibles ofensas.

Por otra parte, diversos especialistas sostienen que más allá de las imposiciones o reglamentos establecidos por las organizaciones, los empleados siguen siendo personas, por lo tanto, no tiene sentido restringir algo que tiene altas probabilidades de ocurrir. Y es que es iluso pretender que en algún lugar donde hay seres humanos, no surjan ni se formen relaciones emocionales.

Por ello, mantener estas políticas restrictivas, parece ser un camino difícil de seguir, debido al creciente hábito de tener empleados full time que pasan la mayor parte del día en la oficina. Según los expertos, el tiempo que se transcurre junto al otro, el apoyo brindado, las situaciones vividas, la alegría, los fracasos y las decepciones, son aspectos cruciales, pues constituyen un sustento emocional que traspasa la mera ayuda profesional.

En definitiva, si bien existe cada vez mayor apertura con respecto a este tema, aún existen organizaciones en donde no se conciben ni permiten las relaciones entre empleados. En ese sentido, los expertos señalan que prohibir las citas no es la solución, ya que estas medidas llevarán a la clandestinidad, las personas continuarán manteniendo un romance en forma secreta, y por consiguiente, se generará una situación de deshonestidad hacia los otros miembros de la compañía.

Es peligroso tener medidas punitivas para este tipo de relaciones, pues lo único que se logrará es que la gente las esconda y sería mejor que haya una política que las personas puedan tratar estos temas, de modo confidencial, con sus jefes directos”, dice el experto de Esan.

Ya lo sabe. Antes de involucrarse con alguien de su trabajo, averigüe que política aplica su empresa en esas situaciones. De esta forma, estará mejor preparado para lo que pueda venir.

Autores

Florencia Sánchez