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Róterdam: la ciudad con el puerto más grande del mundo vive su propia transformación
Lunes, Junio 11, 2018 - 13:53

La urbe neerlandesa hoy es una bella y moderna metrópoli llena de arquitectura y arte experimental, diseño y gastronomía.

El Observador | Róterdam ya es ciudad de moda entre los holandeses, curiosos y ávidos por encontrar nuevos estímulos. Esta ola se va expandiendo al público europeo, también deseoso de descubrir lugares con un dejo de nostalgia y decadencia que se reciclan y transforman. Uno de los distintivos de la transformación que viene experimentando desde que fue bombardeada en 1940 en la segunda guerra mundial está dado por su arquitectura. Experimental, atrevida y original son algunos de los calificativos que se llevan los hitos arquitectónicos desperdigados por la ciudad. Es mucho lo que hay para ver y muy interesante, aunque uno no sea arquitecto ni se especialice en ese rubro. Hay tours a pie, otros en bicicleta, y es una gran opción para destinar unas horas de la estadía en la ciudad.

Uno de los lugares a conocer es el edificio emblemático que se reconstruyó por completo en 2014: la Centraal Station (la estación principal de trenes), adonde probablemente se llegue si se viene desde Ámsterdam (otro de los distintivos de Róterdam es su excelente conectividad con el resto de Europa en tren).

Desde la Estación Central hasta la Blaak Station, como otro punto de referencia, se extiende el Centrum, la zona donde se encuentran varios lugares a conocer, y además donde está ubicado el distrito Cool (así se llama), y la arteria Coolsingel, la zona comercial por excelencia de la ciudad; en las inmediaciones se encuentra Meent, otra de las áreas comerciales y de interés, donde está el imponente edificio Timmerhuis, una de las grandes obras arquitectónicas, concebido para ser el edificio más sustentable de los Países Bajos. Este se utiliza para vivienda, oficinas y alberga el Museo de Róterdam, que posee una exposición permanente e interactiva que recrea la consigna "¿Qué significa que tu ciudad sea bombardeada?"

Una de las recomendaciones en Róterdam mientras uno recorre sus calles es ir mirando hacia arriba, porque más allá de los edificios emblemáticos hay sorpresas edilicias por todas partes. El gran contraste lo hace la iglesia de St Laurenskerk, uno de los pocos edificios medievales (se terminó de construir en el siglo XVI) que quedaron en pie en la zona Centrum tras el bombardeo de 1940.

Muy cerca se encuentran otros dos edificios emblemáticos, la Biblioteca Municipal, con una peculiar forma de cascada, y una torre de viviendas conocida como "Lápiz", justamente por su forma.

A continuación se encuentra uno de los lugares que distinguen a Róterdam hoy en día, el Markthal, no solo por ser el mercado más grande del país sino por sus enormes particularidades edilicias. En pleno centro, este es el primer mercado cubierto de los Países Bajos, un edificio con forma de semicírculo gigante ubicado junto a la plaza del mercado Binnenrotte. El Markthal es un multiespacio que alberga unos 100 puestos de comida, tiendas y restaurantes, un supermercado y también viviendas. Es un lugar ideal para sumergirse en las delicias gastronómicas locales y del mundo. Y a no perderse World of Drinks, donde existe una pared entera de diferentes cervezas de todo el país.

Sin embargo, todas las miradas de este mercado, que deja boquiabiertos a los visitantes es, en la parte interior de la bóveda, el llamado "cuerno de la abundancia". Del artista holandés Arno Coenen, consiste en un puzle gigante de 11 mil metros cuadrados que ya está siendo llamado "la capilla Sixtina de Róterdam".

Y en esta seguidilla de hitos arquitectónicos que no terminan de sorprendernos, muy cercanas al mercado se encuentran las Casas Cubo, una idea increíble en la que se pensaron las casas como árboles. Para eso, el arquitecto Piet Blom giró el cubo de una vivienda 45 grados y lo colocó sobre pilares hexagonales. Son 32 casas y una de ellas está abierta al público para que se pueda ver cómo se vive en dichas viviendas.

En la zona se puede hacer un descanso en Oude Haven (Viejo Puerto), para sentarse en una de sus terracitas con vista al pequeño puerto y degustar alguna exquisitez de mar o tomarse un café. Aquí se encuentra la Witte Huis (Casa Blanca), el edificio más alto de Europa en el momento de su construcción, en 1898.

En una linda caminata se puede llegar a la calle Witte de Withstraat, una de las más animadas, y un muy buen plan para la tardecita y la noche: art boutiques como la Galerie Ecce y la Van Eijck Galerie, marcan el tono de la zona.

Muy cerca está el río Mosa, donde se encuentra el Erasmusbrug (puente de Erasmus o de Erasmo), otra de las construcciones emblemáticas de Róterdam, colgante y con una forma por la que le llaman "el cisne". Desde el puente se pueden observar algunas construcciones llamativas, como el peculiar rascacielos que lleva el familiar nombre de Montevideo; o las tres torres de la mole De Rotterdam, considerado el mayor edificio de Europa. Una recomendación es tomar un paseo en barco, desde donde se ve la ciudad, el puerto y sus edificios con otra perspectiva.

Róterdam tenía fama de ciudad portuaria gris; sin embargo, hoy sus habitantes se enorgullecen de sus cuidadas áreas verdes, como el Het Park, cercano al puente de Erasmus, donde se puede visitar la torre de observación Euromast, y disfrutar de maravillosas vistas de la ciudad.

A unos 15 minutos de las Casas Cubo se encuentra Kralingen, una tranquila y bella zona residencial donde está situado el parque Kralingen, un hermoso lugar con un gran lago artificial donde incluso se realizan deportes acuáticos. Y dentro del parque se hacen paseos a caballo y senderismo, ideal para los días de calor en la ciudad. El parque es apto para pícnics, práctica que suelen disfrutar los locales, pero también posee infraestructura de restaurantes y bares con vista al lago.

Su arquitectura experimental marca un estilo, pero además Róterdam se caracteriza por la predominancia que brinda al arte. Gran cantidad de museos, galerías y arte callejero signan el estilo de la ciudad. El arte y el diseño se encuentra por todas partes en Róterdam.

El Museumpark es uno de los lugares donde invertir un buen rato. Un concepto que integra naturaleza, zona para eventos, paseos y museos, también mercados de productos naturales y artesanías; así es una de las opciones al aire libre más famosas y populares de la ciudad.

Son varios los museos que se encuentran en esta zona; entre los más destacados figuran el Dutch Architectural Institute, el Natural History Museum, el Boijmans Van Beuningen, el Chabot y el Kunsthal. A destacar, el Boijmans es uno de los más antiguos de Holanda y posee una maravillosa colección de grandes maestros, como Rembrandt, Brueghel y Van Gogh; o exponentes como Magritte, Mondrian y Monet, entre otros gigantes del siglo XIX y XX de la pintura. En un estilo completamente diferente pero imperdible está el Kunsthal Modern Art Museum, diseñado por el famoso arquitecto Rem Koolhaas. En la escena del arte urbano, Róterdam lleva una gran delantera: es imperdible el Luchtsingel, un puente urbano pintado por artistas locales y financiado mediante el método de crowdfunding. La idea de este puente es unir la brecha entre las personas, literal y metafóricamente.

Autores

El Observador