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¿Se viene la cuarta generación de reformas sanitarias en México?
Martes, Agosto 7, 2018 - 16:00

Por Maribel Ramírez Coronel, Periodista en temas de economía y salud para El Economista.

Dentro del sector salud hay cierta esperanza de que la coyuntura se preste para hacer la cuarta generación de reformas requeridas en este ámbito. Al mismo tiempo hay poca credibilidad de que se logre la cobertura universal para todos los mexicanos dadas las fuertes decisiones que ameritan determinación, claridad y voluntad política. Pero igual y el equipo que nos gobernará los próximos seis años puede dar la sorpresa y encontrar la manera.

Hace nos días el próximo virtual presidente electo del país Andrés Manuel López Obrador se refirió a algunas acciones en la materia como terminar de construir hospitales inconclusos o rehabilitar unidades médicas en las zonas más necesitadas o abasto de medicamentos. Pero en particular algo que llama la atención es cuando hace referencia a que logrará garantizar el derecho a la salud como lo marca el artículo cuarto de la Constitución. Si lo tomamos como promesa uno se pregunta: ¿cómo lo logrará?

Desde la campaña electoral el equipo morenista planteó una plataforma de 12 propuestas para el sector salud dentro de su Proyecto de Nación 2018-2024. Es evidente que el diagnóstico lo tienen claro. Pero, otra vez, ¿cómo le harán para reconformar la pesada estructura pública de salud qué tal cómo está hoy resulta fragmentada, costosa e ineficiente? 

El sistema público de salud mexicano abarca muchas instituciones (IMSS, ISSSTE, Sedena, Semar, Pemex) prestando atención en salud bajo condiciones distintas de cobertura, con diferentes paquetes de prestación de servicios y a costos distintos, pero todas dependiendo en mayor o menor medida del presupuesto público.

El rol del Seguro Popular es otra incógnita luego de que López Obrador ha llegado a mencionar que lo haría a un lado. Pero realmente es el único financiador bien estructurado que tiene cubiertos y garantizados sus recursos hacia el futuro y en el largo plazo, con todo y que su cobertura es limitada pero precisamente por lo mismo porque no incorpora nuevos padecimientos sino tiene asegurados los fondos para ello. Que sus recursos son insuficientes es una realidad para todo el sector y ahí surge otra pregunta: ¿Se permitirá la participación privada como financiadora de la atención pública en salud? Porque en la plataforma se dice que sí habrá participación privada en forma regulada; si es eso ¿cómo? 

El equipo morenista que trae la descentralización como una de sus banderas debe encontrarse ante el dilema de cómo hacerlo en el sector salud pues es uno de los ámbitos más descentralizados actualmente. También es donde hubo mayor descontrol y desvío de recursos de parte de algunos gobiernos estatales durante el sexenio saliente.

Hay varias propuestas desde distintas trincheras académicas, civiles y privadas que sugieren maneras y estrategias de cómo conviene hacer los cambios. Entre las que el equipo del Dr Jorge Alcocer -quien encabezará al sector como secretario de Salud- podría considerar están las planteadas en el estudio Estado y Perspectivas del Sistema Nacional de Salud que realizó el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) presidido por Amparo Espinosa Rugarcía. El documento coordinado por los investigadores Mariana Becerra Pérez, Enrique Cárdenas Sánchez y Rodolfo de la Torre, hace un amplio y detallado análisis sobre la realidad del sistema y plantea una serie de propuestas a corto, mediano y largo plazo.

Entre las experiencias internacionales que invita a conocer están los sistemas de salud de la República de Corea, de Chile, de Turquía y de los Países Bajos, por haber estado en una coyuntura similar a la de México y que conviene ver cómo lo resolvieron porque pueden ser ejemplos para bien o para mal sobre lo que nos conviene o no hacer.

Autores

Maribel R. Coronel / El Economista