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SEPCO1 acelera obras en Brasil
Jueves, Agosto 23, 2018 - 09:00

Cuando la línea esté finalizada tendrá 2.518 kilómetros de extensión, una de las mayores de ultra-alta tensión del mundo.

La compañía china Shandong Electric Power Construction Corporation 1 (SEPCO1) da forma e imprime rapidez en la construcción de la segunda línea de transmisión de ultra-alta tensión a instalarse en Brasil, para llevar la energía generada en la central hidroeléctrica de Belo Monte, en el estado de Pará (norte), a Río de Janeiro (sureste).

La SEPCO1 trabaja en dos lotes del proyecto denominado Bipolo II, en los estados de Tocantins (noreste), donde está el Lote 5, y Minas Gerais (sureste), donde está el Lote 9.

Cuando la línea esté finalizada tendrá 2.518 kilómetros de extensión, una de las mayores de ultra-alta tensión del mundo, con tecnología llevada por la empresa china State Grid, que ganó la concesión para construir la mega línea.

La SEPCO1 se ha planteado como objetivo finalizar los trabajos en febrero del próximo año, aunque en el contrato la conclusión se prevé hasta mayo de 2019.

La compañía ya participó en dos lotes para la construcción de una línea de transmisión de 2.076 kilómetros inaugurada en diciembre de 2017, al conectar Belo Monte a Sao Paulo, obras que también fueron concluidas con dos meses de anticipación.

State Grid es también la concesionaria de ese primer proyecto que ya se encuentra en operación. 

En el municipio de Arcos, en el centro-oeste del estado de Minas Gerais, hay uno de los principales canteros de obras del Lote 9, que tiene 253,7 kilómetros. 

Los trabajos en ese lote comenzaron en 2016, mediante el estudio topográfico con láser, etapa necesaria para definir la posición de las torres y su altura. 

La construcción de las torres se inició en agosto de 2017, cuando fue concedida la licencia de instalación.

Cuando el lote esté completo tendrá 449 torres de sustentación de los cables eléctricos, lo que implica el consumo de 10.500 toneladas de metal y 7.500 metros cúbicos de concreto.

Los municipios mineros de São Gotardo y Candeias completan los otros dos canteros principales de las obras, que emplean un total de 980 trabajadores. 

El director de proyectos del Lote 9 de SEPCO1, Aldo Camargo, señaló que "hay un entendimiento muy bueno entre brasileños y chinos". 

"Unas de las principales características es el trabajo en equipo, el respeto y el apoyo que hemos tenido de todo el equipo chino", afirmó el peruano de origen mexicano, quien desde hace 15 años vive en Brasil y desde hace tres trabaja con la empresa china. 

Camargo, cuyo bisabuelo procedía de la provincia china de Guangdong (sur), destacó el hecho de que muchos miembros del equipo han trabajado en el proyecto Bipolo I, lo que amplía el entendimiento.

Uno de los trabajadores que decidieron seguir a la empresa es el operador de tractor, Ivanildo Luís da Silva, oriundo del estado brasileño de Alagoas (noreste). 

Silva trabajó con la SEPCO en el estado de Pará durante las obras del Bipolo I y ahora está en el estado de Minas Gerais.

Aldo Camargo explicó que la diferencia en cuanto al número de empleados se da especialmente porque la logística en Minas Gerais es más complicada, ya que un total de 820 personas están empleadas en Tocantins. 

El director de proyectos destacó también los pilares de la labor de la compañía que reúne calidad de trabajo, seguridad de los trabajadores y cuidado del medio ambiente.

Profesionales de estas áreas siguen todos los días en ese sentido la evolución completa de las obras.

A su vez, el gerente del proyecto para el Lote 9 de la parte china, Ju Tao, destacó de manera especial la protección ambiental durante las obras, que es muy estricta en Brasil.

"Siempre hemos observado las leyes y normas ambientales de Brasil, para reducir el impacto sobre el medio ambiente, mientras seguimos el progreso de la obra", expresó.

"Tomamos una serie de medidas para lidiar con ruido, polvo y residuos de la obra. También contratamos un asesor ambiental local para una mejor aplicación de las leyes ambientales", agregó Ju.

En cuanto a la seguridad, en el lugar se encuentra la auxiliar de enfermería Solange María da Silva, quien acompaña las obras en todos los lugares de construcción, que son inspeccionados por ella diariamente.

"Ya tengo experiencia en la construcción de grandes obras, pero esta es la primera vez que sigo una transmisión de energía y me está encantando, porque a la vez que hago mi trabajo aprendo sobre la infraestructura para energía eléctrica", expresó.

Para que el montaje se produzca dentro del plazo e incluso antes, los equipos trabajan en cuatro áreas distintas: eliminación y acceso (limpieza del terreno), obras civiles, montaje (erguido de las torres) y lanzamiento (instalación de cabos de energía).

Un quinto y último equipo sigue la entrega de las obras para la utilización comercial, cuando los cables pueden ser energizados, y así el sistema queda listo para operar.

Camargo comentó que hay una búsqueda por la optimización de los proyectos, especialmente por los intercambios culturales. 

"Pienso que de hecho las culturas brasileña y china son diferentes, lo que exige optimizar nuestro trabajo", añadió.

"Los chinos, que actúan en la administración y soporte, son organizados y coordinados, lo que hace saber a donde vamos y cuales son los objetivos y desafíos", indicó el director de proyectos. 

Para Ju Tao, los chinos que participan en la construcción de una obra tan lejos de su país creen que los esfuerzos que hicieron valen la pena, "porque el proyecto traerá beneficios para la sociedad y la población de Brasil". 

"El proyecto que estamos realizando forma parte de la iniciativa de la Franja y la Ruta, y siento un gran honor de haber participado en su concretización en Brasil", explicó Ju. 

Autores

Agencia Xinhua