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TLC con Corea del Sur: ¿será un buen negocio para México?
Martes, Septiembre 20, 2022 - 05:56

Si bien no se ha mencionado como una urgencia del gobierno de López Obrador, un posible tratado de libre comercio entre México y Corea del Sur está, desde este año, un poco más cerca del horizonte. La meta es potenciar la inversión y fomentar el comercio, y el principal apoyo viene desde los gremios de bienes raíces y agrícola, que se verían inmediatamente favorecidos. Pero no todos los sectores económicos mexicanos están a favor de un acuerdo comercial con esa nación, porque podría afectar negativamente a la industria local.

Aunque los atascos y demoras en los puertos asiáticos hace semanas que ya no están haciendo noticia, uno de los conceptos que instaló en el imaginario colectivo la pandemia –y la guerra comercial de Washington con Beijing- es el de nearshoring o la relocalización de cadenas productivas, para dejar de depender exclusivamente de la producción de China.

Y en ningún otro país Latinoamericano el nearshoring parece estar tomando tanto vuelo como en México.

De acuerdo con recientes informaciones de la Asociación Mexicana de Parques Industriales Privados (AMPIP), unas 75 empresas han invertido US$ 30.000 millones en la ampliación de operaciones y traslado de fábricas de Asia a México, especialmente en las zonas de Tijuana, Ciudad Juárez y Monterrey, de enero a agosto de este año.

La feliz cifra coincide, además, con lo planteado en un documento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) de mayo de este año en el que se afirmaba que México tendría las mayores oportunidades y los mayores beneficios por la relocalización de cadenas productivas, con US$ 35.278 millones en incremento de exportaciones en el corto y mediano plazo.

La razón es simple. Aunque pequeña respecto de países desarrollados de Europa o Asia, la industria local mexicana de todas formas es más importante y consolidada que la de otros países del continente, y su cercanía con Estados Unidos y con el resto de América Latina, la vuelve una locación ideal para instalarse con industrias del sector electrónico, metalmecánico y, especialmente, automotrices.

En ese contexto semi soñado es que se inserta desde marzo de este año el reinicio de conversaciones para materializar un TLC con Corea del Sur, nación que hoy es el cuarto socio comercial de México y con la cual existió un intercambio comercial bilateral de US$ 20.000 millones en 2020, según datos de la Cancillería mexicana.

Con ese país, México tiene lazos históricos que van desde una migración fallida de 1.033 coreanos que llegaron a Mérida buscando mejores horizontes en 1905, hasta seis décadas de relaciones diplomáticas que se conmemoraron recientemente.

Comercialmente, sus vínculos son más recientes, pero no por eso poco relevantes. En 1985 se realizaron las primeras exportaciones de petróleo mexicano hacia Corea y en 1987 ocurrieron las primeras inversiones de industria maquiladora surcoreana en suelo mexicano con el objetivo primordial de avanzar hacia el mercado estadounidense, como destaca un análisis de Kim Jin-oh, del Instituto Coreano para las Políticas Económicas Internacionales, para el documento de 60 años de relaciones bilaterales Corea del Sur y México, editado este año.

Dado que actualmente México es el primer socio comercial de Corea del Sur en Latinoamérica, mientras que Corea del Sur es el segundo inversionista asiático de México (el primero es Japón), la idea del TLC rondaba desde 2000, pero las conversaciones fueron suspendidas en 2008. Fue a fines de 2021 cuando se pensó en reactivarlo. Algo que surgió del entonces presidente surcoreano Moon Jae-in y que entró en carrera cuando el 1 de marzo de este año, la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, sostuvo una reunión en la Ciudad de México con el ministro de Comercio de la República de Corea, Han-koo Yeo, para acordar la reanudación de las negociaciones para el acuerdo bilateral.

Además, Corea del Sur ha abierto un nuevo ciclo político con la llegada del presidente Yoon Suk-yeol, quien tiene como objetivos dirigir su prioridad hacia Estados Unidos y tener buenas relaciones con China, su principal socio comercial.

Respecto de México, el objetivo de Corea del Sur es una negociación bilateral, el ingreso de Corea del Sur a la Alianza del Pacífico -integrada por México, Colombia, Chile y Perú- y la adhesión de ese mismo país al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (TIPAT), también conocido como CPTPP, formado por Australia, Brunei, Canadá, Chile (único país que no lo ha ratificado), Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur y Vietnam.

Lea también: Nearshoring, ¿realidad o quimera para Latinoamérica

LA FALTA DE UN ‘PISO PAREJO’

Junto al entusiasmo del gobierno, hay expectación de parte de los gremios que se verían beneficiados.

Uno de ellos es Fibra Prologis (FIBRA se refiere a la sigla de fideicomiso de inversión en bienes raíces, es decir, firmas que recaudan recursos en bolsa para conformar grandes portafolios de propiedades inmobiliarias) que está a bordo del esquema, con el auge del nearshoring y la llegada de capitales, especialmente surcoreanos a suelo nacional.

Esta llegada se está dando en los estados del norte, como Nuevo León, Baja California, Chihuahua y Jalisco, donde la inversión asiática es grande, indica la asociación.

“Ahorita hay una coyuntura muy interesante para México en manufactura por dos factores: el conflicto entre Estados Unidos y China y la falta de mano de obra en Estados Unidos. En ese contexto hace mucho sentido tener un tratado de libre comercio con Corea, porque se puede usar a México para aprovechar el mercado mexicano, por un lado, pero, por otro lado, por los tratados de libre comercio que tiene México con muchos países, puede usar esas facilidades para poder incrementar el flujo de mercancía”, dice a AméricaEconomía Luis Gutiérrez, presidente para América Latina de Fibra Prologis y expresidente de AMEFIBRA la agrupación de FIBRAS de México.

Otra entidad abiertamente a favor es el Consejo Nacional Agropecuario (CNA), porque para su sector, eminentemente localizado en Sinaloa, Michoacán y la costa del Pacífico un TLC de arancel cero implicaría el desmantelamiento de altos aranceles en las aduanas surcoreanas, que hoy están en 40% para la carne de res y 30% para el aguacate. Así, podrían exportar más productos de mar y hortalizas, además de productos específicos mexicanos, como tequila o mezcal.

Pero exceptuando esos dos gremios, no se han visto muchas sonrisas en el mundo empresarial mexicano tras el anuncio de marzo.

La Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicano (CONCAMIN), que agrupa a los 47 cámaras nacionales de la industria, ha mostrado abiertamente sus dudas respecto del TLC, ya que mientras México piensa en priorizar las exportaciones agroalimentarias con el instrumento, Corea buscaría ganar terreno en las manufacturas y bienes industriales de alto valor agregado, principalmente de exportación.

“Esto significa que las cadenas de suministro en México se verán reemplazadas por las de Corea, afectando nuestros empleos e inversiones”, alertó el presidente de CONCAMIN, José Abugaber Andonie. “En primera instancia, al sector industrial [mexicano] no le conviene un tratado en estos momentos con Corea del Sur”, indica a AméricaEconomía.

Para sustentarlo, la organización hizo un análisis a siete sectores: acero, química, manufacturas eléctricas, textiles y de confección, autopartes, vehículos pesados y muebles, que representan el 86% de las exportaciones totales de Corea del Sur a México.

Son unas 8.400 empresas, pymes de la industria manufacturera, que se pueden ver afectadas, dice la Confederación.

Otras organizaciones gremiales opuestas son la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y Acero (Canacero), que argumenta que el gobierno surcoreano subsidia a la industria acerera.

En tanto que la Industria Nacional de Autopartes (INA) ve pocos incentivos para este tratado comercial, porque gran parte de las 600 empresas de Nivel 1 o Tier 1 (las que proveen directamente a las empresas armadoras) que operan en México son las mismas que están ubicadas en Corea del Sur.

Al respecto, si bien la subsecretaria de comercio exterior, Luz María de la Mora, plantea que casi 50% de lo que exporta Corea ya viene al país con arancel cero, y que en cambio 80% de lo que México exporta está gravado, en Concamin se hace ver que el único beneficiario de un acuerdo con Corea será la parte agropecuaria.

Fibra Prologis, en tanto, está en desacuerdo con el argumento de la pérdida de empleos.

“Nosotros tenemos un pulso de todas las empresas que están viniendo, en nuestro negocio y yo te diría que la demanda de espacio de manufactura comparado 2020 con 2021 se duplicó, y esperamos que 2022 siga siendo un año muy activo, y esto va a ser más creación de empleo y va a ser condiciones muy favorables para nuestro país

“Lo que sucede es que la industria de Corea del Sur tiene mucho apoyo del gobierno en temas de subsidios y desarrollos, lo que no nos pone el piso parejo contra lo que hoy en día tenemos en México. Simplemente en energía, ellos nos llevan años luz [de ventaja]”, resalta Abugaber.

Por eso el dirigente gremial no oculta su preocupación.

“Mucho le ha costado a México hacer lo que ha hecho industrialmente hablando como para que venga un país con esas ventajas que tiene con el gobierno a afectarnos. Y hay un hecho real: Surcorea es hoy el segundo país con más temas ante la OMC (…) Aparte, a Corea del Sur no creo que le sea atractivo México teniendo a China al lado,. Además, el 40% de las importaciones totales de Corea, eso dice el estudio, provienen de China, Vietnam, Japón y Taiwán”, enfatiza.

Otra arista es el T-MEC, el tratado con Canadá y Estados Unidos que sí ha significado un buen negocio para estos sectores.

“Como país hemos apostado por el T-MEC y no debemos arriesgar su implementación, la negociación de un TLC con Corea nos aleja del ideal del T-MEC y la reconstrucción de las cadenas regionales de valor”, estableció Abugaber en marzo pasado, cuando se anunció el TLC con Corea del Sur.

¿QUÉ GANA Y QUÉ PIERDE MÉXICO?

México tiene una red de 14 Tratados de Libre Comercio con 50 países y negocia otros tres más con Ecuador, Reino Unido y Corea del Sur, informó la Secretaría de Economía.

Con Corea del Sur, específicamente, el país tiene un convenio comercial que data de 1966, un acuerdo para evitar la doble tributación y evasión de impuestos de 1994, un acuerdo de promoción y protección de las inversiones, del año 2000, y una treintena de acuerdos de cooperación en materias de ciencia y tecnología.

Pero ¿por qué impulsar este TLC si aún genera bastantes dudas en el sector privado?

Se ha especulado en prensa que la urgencia de AMLO por un TLC con Corea del Sur es más un beneficio o moneda de cambio por el apoyo de Seúl a sus dos proyectos estrella -el tren maya y la refinería Dos Bocas-, que una ganancia objetiva para el país.

Y cuando en julio el canciller Ebrard se comprometió junto a su par surcoreano Park Jin por impulsar el TLC, este agradeció, en nombre del presidente, la participación de Corea para el desarrollo de la refinería Pemex de Dos Bocas, en Tabasco. Dicha instalación se ubica en Villahermosa y está desde 2020 a cargo de Samsung Engineering, por algo más de US$ 3.200 millones.

Lo cierto es que ya en México existen más de 2.000 empresas de capital coreano que dan empleo a mas de 150.000 mexicanos, tanto para producir y exportar a Estados Unidos, como para producir y vender en el mercado local y para Sudamérica, superando en número a las firmas japonesas.

Hoy el comercio es favorable para Corea del Sur por sobre México que tiene un déficit desde 1999 a la fecha. Durante los últimos 25 años las exportaciones de Corea del Sur a México han tenido un incremento a una tasa anualizada de 9,82%,

De acuerdo con datos de la OCDE, en 2020, Corea del Sur exportó US$ 10.700 millones a México, en tanto que ese mismo año, México exportó US$ 5.860 millones hacia Corea del Sur.

Dos años después, las cosas van aún mejor: en el primer semestre de 2022, la cifra es de US$ 6.823 en exportaciones de Corea del Sur hacia México y US$ 4.044 millones en envíos de productos desde México hacia Corea del Sur, informó la embajada de Corea del Sur en México a AméricaEconomía.

“Para Corea me parece que es muy claro todo lo que puede ganar a partir de un TLC, sobre todo en lo que ellos dominan, que es industria eléctrica, electrónica, automotriz, autopartes y energía. Y tendrá beneficios extras para Surcorea como, aumentar su presencia e inversión directa en México, pero esto con un gran impacto para la industria mexicana, porque no podemos competir con Corea, por ejemplo, en la industria del acero”, detalla a AméricaEconomía el profesor Renato Balderrama, director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Esto lo han reconocido las autoridades surcoreanas en junio pasado, cuando el embajador de la República de Corea en México, Suh Jeong-in, anunció que, de avanzar las negociaciones comerciales para el TLC con México, empresas de autopartes saldrían beneficiadas para entrar al país. En tanto, el ministro Park Jin apuntó a que, con el acuerdo, “México adquiere importancia como principal destino de inversión, y base de producción de las empresas coreanas en América”.

“La competitividad de Corea en esas industrias es fuertísima, y no hay forma en la que México ahí pueda ganar. Por lo tanto, en un TLC Corea-México, Corea va a obtener mucho más que lo que México va a conseguir vendiendo más tequila o más tomate, porque en Corea también el retail está ya muy customizado y es muy difícil entrar al mercado”, aterriza Balderrama.

El académico también destaca la enorme capacidad negociadora de institutos y think tanks surcoreanos. Algo que en México no es tan sólido. “Hay un fuerte rezago de mexicanos que dominen el idioma coreano, no conocemos bien a Corea, nuestra embajada si bien ha hecho una gran labor, necesita más personal, cuanto y más que ya no existe ProMéxico y no se reemplazó nunca con otra cosa, o sea estamos hablando de un proceso de negociación desequilibrado”, dice.

“Por eso he sostenido que, sino se fortalecen y se generan más centros de estudios sobre Corea, se trabaja en una estrategia más integral con el fin de apoyar una política industrial en nuestro país, este nuevo TLC beneficiaría mucho más a Corea que a México, porque ya sabemos cómo va a quedar el marcador. Por ende, si se va a hacer un TLC, hagámoslo bien”, enfatiza Balderrama.

Por el lado surcoreano, el embajador Suh Jeong-in baja la presión.

“La industria automovilística en México se inquieta por un supuesto aumento fuerte de exportaciones coreanas desde Seúl a México, algo que dista mucho de la realidad. Hay que ver el caso de KIA en Monterrey, donde más de 400.000 autos se fabrican cada año. México exporta muchos más coches a Corea que el país asiático a México, así que no hay ningún peligro coreano”, señaló en entrevista con el medio El Economista.

En esa misma instancia, dijo que la industria siderúrgica tampoco tendría nada que temer.

“De hecho, un acuerdo bilateral sería ventajoso para ella dado que las empresas coreanas desean invertir en México. La siderúrgica mexicana se tiene que enfrentar con la realidad, una realidad que le sería beneficiosa. La industria química tiene sus dudas, yo lo sé, pero para esto habría negociaciones, siempre hay posibles ganadores y perdedores, pero negociar un acuerdo justo y equilibrado es factible y alcanzable”, recalcó.

“Corea del Sur en México crea empleos y bien pagados. En ese aspecto el segmento nacional sí gana”, dice por su parte el profesor Balderrama.

Entonces, ¿quiénes pierden? Los dueños de capital nacional, porque evidentemente su margen de ganancia, su capacidad para competir por proyectos, es la que va a perder”, sentencia.

En ese sentido, más que oponerse totalmente al TLC y en la senda de lo que decía Balderrama, sectores como la CONCAMIN está pidiendo de parte del gobierno un trabajo de nivelación.

“Para estar en condiciones igualitarias”, dice Abugaber. “Porque las industrias que hoy se pudieran llegar a perjudicar con un tratado son las mexicanas: las que pagamos impuestos, tenemos asegurados, generamos desarrollo... Y todas las empresas de Corea del Sur, definitivamente nos quieren tener como un eslabón para exportar a Estados Unidos. [Entonces], lo que queremos es que se vengan a invertir México, no que invadan al mercado mexicano de productos coreanos”, detalla el líder gremial, añadiendo que hasta el momento se sienten escuchados con sus contrapartes de gobierno, Clouthier y de la Mora, y creen que habrá tiempo para alcanzar un buen acuerdo para todos.

“La verdad, Corea del Sur es un país ejemplo, no puedo decir que no. Pero claro, van de la mano empresarios, con el gobierno en una visión de política industrial hacia el desarrollo de las exportaciones (…) Hay que sentarnos a platicar, irnos a los análisis, no es para mañana esto y, bueno, confiar en que la Secretaría de Economía va a entender lo que nos puede afectar como país” concluye.

Autores

Gwendolyn Ledger