El presidente Donald Trump dijo este viernes que estaba ordenando a las empresas estadounidenses que busquen formas de cerrar sus operaciones en China y fabricar más productos en Estados Unidos, un ataque retórico contra Pekín en momentos de una escalada de las tensiones comerciales.

Trump no puede obligar a las empresas estadounidenses a abandonar China y no dio detalles sobre cómo podría proceder, pero anunció que ofrecería una respuesta más tarde el viernes a los aranceles a productos estadounidenses que anunció China el viernes.

"Por la presente, se ordena a nuestras grandes compañías estadounidenses que comiencen a buscar de inmediato una alternativa a China, que incluya traer a sus compañías a CASA y fabricar sus productos en Estados Unidos", dijo Trump en Twitter.

"No necesitamos a China y, francamente, estaríamos mucho mejor sin ellos", agregó. 

China dijo el viernes que impondría aranceles como represalia a bienes estadounidenses valorados en US$75.000 millones, apuntando al petróleo por primera vez y restablecerá los gravámenes a automóviles y partes para vehículos hechos en Estados Unidos.

La arremetida de Pekín es en respuesta a los planes de Trump de imponer gravámenes de 10% a bienes chinos valorados en US$300.000 millones que entrarán en vigor en dos etapas -el 1 de septiembre y el 15 de diciembre- y que incluyen teléfonos móviles, juguetes, laptops y ropa.

El Ministerio de Comercio chino dijo que en esas mismas fechas impondrá aranceles adicionales de un 5% o un 10% sobre un total de 5.078 productos originados en Estados Unidos, que incluyen bienes agrícolas como la soja, la carne y el cerdo, así como pequeñas aeronaves.

Pekín también restituirá tarifas sobre autos y sus partes fabricadas en Estados Unidos que suspendió en diciembre pasado, cuando avanzaban las negociaciones entre ambos.

"La decisión de China de implementar tarifas adicionales fue forzada por el unilateralismo y proteccionismo de Estados Unidos", dijo el ministerio chino en un comunicado.

Wall Street caía con fuerza ante la escalada de la guerra comercial, al tiempo que el petróleo WTI en Estados Unidos se hundía más de un 3%.

No obstante, el asesor comercial de la Casa Blanca Peter Navarro dijo a Fox Business Network que las negociaciones comerciales con China continuarían a puertas cerradas en septiembre y minimizó los aranceles chinos como algo pequeño en términos de la economía estadounidense.