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Uso de tecnología en la educación es clave para fomentar el aprendizaje social
Viernes, Marzo 11, 2016 - 09:24

Padres y educadores desconocen las posibilidades que la tecnología ofrece y cómo usarlas de la mejor manera en este ámbito.

En el siglo XXI los trabajos requieren cada vez más competencias relacionadas con las habilidades sociales y emocionales, como la colaboración, la comunicación y la resolución de problemas.  Además, el aprendizaje emocional y social (SEL, por sus siglas en inglés) confiere beneficios académicos. Por ejemplo, una reciente encuesta global desarrollada por The Boston Consulting Group (BCG) y el Foro Económico Mundial ha mostrado que el desarrollo de la inteligencia emocional puede incrementar el rendimiento académico en hasta 11 puntos porcentuales. Sin embargo, los padres y educadores tienen una visión muy limitada de su importancia.

El estudio, titulado: “Nueva Visión para la Educación: Fomentar el Aprendizaje Social y Emocional a través de la Tecnología”, ha encuestado a más de dos mil padres y educadores en el mundo sobre las características, beneficios y consecuencias del desarrollo de programas de aprendizaje emocional y social. En el mismo se indica que estos ven el SEL como una manera de mejorar la disciplina en clase, pero no como una forma de reforzar y perfeccionar los resultados académicos, económicos y sociales de los estudiantes a largo plazo.

En el ámbito de la educación, la tecnología puede ayudar a promover las habilidades sociales y emocionales de diversas formas. Según concluye el estudio, puede personalizar el aprendizaje, enganchar a los estudiantes menos interesados, complementar lo que se estudia en la clase, extender la educación a horarios extraescolares y proporcionar el acceso al aprendizaje a estudiantes que de otra forma no podrían tener suficientes oportunidades.

Además, la encuesta muestra que, a pesar de que la mayoría de los padres y educadores reconocen el potencial educativo que tiene la tecnología, no conocen en profundidad las posibilidades que ofrece ni cómo usarlas de la mejor manera en este ámbito. Es más, prefieren que su uso sea para impartir habilidades académicas tradicionales en lugar de las relacionadas con la inteligencia emocional.

Para Allison Bailey, senior partner de BCG, “para progresar en el siglo XXI, los estudiantes deben tener fuertes habilidades sociales y emocionales, ya que cada vez más estas son fundamentales en el cambiante mercado laboral y están claramente ligadas a un amplio rango de beneficios, incluidos altos niveles de éxito académico y empleabilidad. Pero la mayoría de stakeholders no son tan conscientes de los impactos positivos a largo plazo de los programas de aprendizaje emocional y social.

El estudio completo “Nueva Visión para la Educación: Fomentar el Aprendizaje Social y Emocional a través de la Tecnología”, realizado por BCG y el Foro Económico Mundial, puede consultarse en: www.bcgperspectives.com.

Autores

AméricaEconomía.com