Ciudad del Vaticano. El Vaticano nombró este lunes a prominentes funcionarios del clero para que lideren una investigación oficial sobre casos de abusos sexuales a menores por parte de sacerdotes en la iglesia de Irlanda, un país mayormente católico.

La amplia investigación, que comenzará en el otoño boreal, estará encabezada por dos cardenales y tres arzobispos de Inglaterra, Estados Unidos y Canadá.

El Papa Benedicto XVI anunció en marzo la indagación, formalmente conocida como una "visita apostólica", en una carta enviada al pueblo irlandés para abordar el escándalo de abusos sexuales en el país, que llevó a la renuncia de tres obispos irlandeses.

Cuatro diócesis inicialmente. Un comunicado del Vaticano dijo que la investigación comenzaría en cuatro diócesis - Armagh, Dublín, Cashel-Emly y Tuam - y que luego se extendería a otras.

La declaración dijo que el Vaticano deseaba "responder adecuadamente a la situación causada por los trágicos casos de abusos perpetrados por sacerdotes" y ayudar a liderar "una renovación espiritual y moral" en la iglesia irlandesa.

La prominencia de quienes encabezan la investigación - que involucrará visitas a iglesias, seminarios y conventos y la interrogación de cientos de personas - resaltó la importancia de los vínculos del Papa con el proceso y sus resultados.

El cardenal Cormac Murphy-O'Conner, arzobispo emérito de Westminster, liderará la indagación en Armagh y el cardenal Sean Patrick O'Malley de Boston estará a cargo del sumario en Dublín.

El arzobispo de Toronto, Thomas Christopher Collins, investigará la diócesis de Cashel-Emly, mientras que el arzobispo de Ottawa, Thomas Prendergastm, fue asignado a Tuam.

El arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, una de las figuras más prominentes de la Iglesia Católica, liderará la investigación en los seminarios irlandeses, incluyendo el Pontifical Irish College en Roma.

La pesquisa se produce luego de un severo reporte irlandés sobre los numerosos casos de abuso infantil por parte de sacerdotes en la arquidiócesis de Dublín entre 1975 y el 2004. El documento señaló que la Iglesia Católica en Irlanda había ocultado "obsesivamente" los abusos.