Caracas. Analistas coinciden en que la economía venezolana entre los años 2010-2011 continuará con un decrecimiento económico, la caída del consumo y una elevada inflación, en un contexto de mucha incertidumbre cambiaria.

Ángel García Banchs, economista y profesor de la Universidad Central de Venezuela, estima que la caída del PIB para este año se ubicará entre 6% y 7% e incluso podría llegar a 8%, "lo cual obliga a los hogares a consumir menos bienes y servicios", dijo.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Economía de Fedecámaras, Jorge Botti, coincidió con Banchs sobre una caída de 8% del Producto Interno Bruto.

Mientras que para el economista Francisco Faraco, la caída del Producto Interno Bruto se balancea entre 8% y 9%.

Con respecto a la inflación, la estimación de Banchs se sitúa entre 35% y 40%.

"Es probable que buena parte de las importaciones sean ahora a través del sistema centralizado del permuta, evidentemente el tipo de cambio que va a preponderar en la economía va a ser mayor que el del año pasado, y eso va a tener un efecto sobre la inflación del componente importado" .

Los ponentes afirmaron que no descartan una nueva devaluación para el próximo año, pues el bolívar sigue estando sobrevaluado. Todos indicaron que la tendencia a revertir la delicada situación económica del país solo es posible si se logra un acuerdo nacional.

Consideraron que la inversión bajo las actuales condiciones de alto riesgo jurídico y personal, propicia que siga la caída de la economía, y de racionarse las divisas a distintos sectores productivos, podría mermar la inversión en inventario, que ya ha mostrado decrecimiento en el primer trimestre de 2010.

Moneda inconvertible. Faraco aseguró que el bolívar es una moneda inconvertible, "gracias al régimen cambiario que hoy tenemos".

Expresó que no se permite ningún rango de libertad y que en Venezuela vamos hacia un régimen cambiario copiado del modelo cubano.

Por su lado, Botti opinó que "el control cambiario múltiple solo trae múltiples problemas y que ninguna economía sana en ninguna parte del mundo puede funcionar con un régimen cambiario como el venezolano".

En tal sentido, Banchs insistió en que las medidas cambiarias tienen un fuerte impacto en la economía, se pierde la eficiencia, se genera incertidumbre y se limitan las libertades económicas. Este último planteó una serie de interrogantes: ¿cuán profundo será el mercado paralelo que surgirá?, ¿qué bandas cambiarias tendremos y con qué frecuencia éstas variarán?, ¿aumentará la oferta total de divisas?

Faraco comentó acerca del nuevo sistema cambiario, que se "habla mucho pero aún no está en operación, no se sabe cómo va a funcionar, no se sabe cuál será la oferta de divisas que habrá allí, no se sabe cuáles son los procedimientos a emplear, no se sabe los que estaremos en adjudicación, por lo tanto la esperanza no es un plan, habrá que tomar el tiempo que el Gobierno defina el funcionamiento de ese mercado para que la banca se adapte a lo que establezcan".

Bajará recaudación. Leonardo Palacios, experto en materia tributaria, estimó que la recaudación de impuestos este año bajará.

"Gran parte de la recaudación de impuestos viene a través de la importación, al no existir las divisas necesarias ni un consumo importante, debido a la situación económica, las restricciones, la inflación y todo este problema de desabastecimiento que va a existir por las medidas tomadas, se va a afectar la recaudación del IVA, se va a afectar el Impuesto Sobre la Renta (Islr) y por consiguiente también va a existir una presión importante por parte de los municipios, que van a exigir, a través de modificaciones de la ordenanza, mayor recaudación a la actividad económica, cada vez más reprimida en el sector privado", señaló Palacios.

Agregó que "creo que el actual sistema tributario requiere una planificación por parte del Estado, sobre cómo van a ser sus ingresos. Se requiere una reforma del sistema impositivo que adecue las extensiones de exoneración en materia del IVA y que reduzca las extensiones en materia de Islr, que utilice aquellos incentivos fiscales que realmente necesita el Estado y deseche aquellos que no. En consecuencia, se necesita la actualización del sistema tributario, que ya lleva 10 años desactualizado. Esto implica quizás no la creación de nuevos impuestos como los impuestos para las transacciones financieras, sino sincerar los impuestos existentes y un mayor respaldo a la administración".