Caracas. Con su visa de turista, el banquero Gonzalo Tirado, tramita la condición de asilado político ante las autoridades inmigratorias de Estados Unidos. Así lo confirmó a este diario el abogado Gonzalo Himiob, quien lo asesora.

A Tirado lo buscan las autoridades venezolanas por "presuntas irregularidades" cometidas en el manejo de Inverunión y de Mi Casa Entidad de Ahorro y Préstamo, ambas intervenidas entre finales de año y principios de 2010.

El 18 de enero, el Ministerio Público solicitó 11 órdenes de aprehensión contra personas relacionadas con las dos entidades. Desde esa fecha, Tirado dejó de ser accesible para la prensa. No estaba aquí. Se había ido ya.

El 26 de febrero, otro comunicado del Ministerio Público decía que las autoridades venezolanas le pedían ayuda a la Interpol para encontrarlo. Pidieron emitir una "alerta roja", que hasta ahora no se ha materializado.

Y este martes se confirmó. La estrategia es similar a la que aplicó el banquero Eligio Cedeño, con la diferencia de que Tirado nunca estuvo en los calabozos de la Disip. De hecho, Víctor Cerda, abogado que hasta 2005 ocupó la dirección de la oficina de detención y remoción del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, en Miami, se está encargando del caso, como lo hizo a finales del pasado diciembre, con Cedeño.

"Lo único que puedo adelantar es eso", dijo Himiob. "Y ciertamente, ante las circunstancias en las cuales ha estado sometido (Tirado) por las investigaciones del Stanford Bank y los otros bancos, se refleja que el poder ha tenido con él un particular ensañamiento", sostiene el abogado. "Por ello, creo que tiene altísimas posibilidades de éxito antes las autoridades de inmigración".

Aguila dorada. Tirado fue el hombre que le abrió las puertas a Allen Stanford, para establecer en Venezuela, la operación del polémico Stanford Bank. Era su mano derecha y fue presidente de la sucursal criolla.

Pero las relaciones se enturbiaron cuando Tirado denunció ante el Seniat una estafa tributaria ocurrida puertas adentro de la institución.

A partir de ahí, lo que hubo fue querella tras querella, entre Tirado y quien fuera una suerte de "padre" en los negocios, sir Allen Stanford, acusado el año pasado de un millonario fraude financiero, donde cayeron ahorros de cerca de 2.000 venezolanos.

El superintendente tributario para la época, José Gregorio Vielma Mora recuerda el episodio: "Hay que separar las dos cosas", aclara. "El tema bancario por el que Tirado está imputado hoy y la forma como actuó en el pasado".

Entre 2005 y 2006, el presidente del Stanford Bank, Gonzalo Tirado, denunció ante el Seniat una estafa de evasión de impuestos de dos trabajadores del banco, en complicidad con una cajera de otra institución y un presunto trabajador del órgano recolector.

"Él pone la denuncia, asume la responsabilidad por parte de sus subordinados y apertura las investigaciones ante el Cicpc para que metan presos a los involucrados", dijo Vielma a El Mundo de Caracas.

Acto seguido: "Inicia una querella contra el Stanford Bank en Estados Unidos para que paguen los impuestos, más la multa, mas los intereses de mora", que en total sumaron el equivalente a Bs.F. 5,6 millones. "Eso le generó a él muchos problemas con el señor Stanford", señala Vielma.

Con el banquero habló dos veces: "El día que puso la denuncia ante mi persona y el día que pagó la deuda", recuerda. Vielma reconoce que fue gracias a Tirado, que el Seniat recuperó el dinero: "Todo se hizo gracias a que él exigió una fiscalización al Seniat. Si él no pone la denuncia, se hubiera tardado más en descubrirlo"

La otra  cara. No obstante, la versión del abogado Héctor Pérez Mora, quien defendió al banco en la querella contra Tirado, es ligeramente diferente: "La empresa tenía en sus archivos que sí se habían hecho los pagos. Sólo que las personas que administraban se apropiaron del dinero. Imputaron a Tirado, de estafa, entre otros cargos".

Pérez Mora no se quedó para ver el desenlace: "Sin nuestra asesoría llegaron a un acuerdo extrajudicial", en 2007. "La empresa confiaba en él, pero después se vio que hubo una serie de elementos que lo unía con sus subalternos", cuenta Pérez Mora.

"Fue muy duro. Porque ese señor no es fácil", dice sobre Tirado. "Claro, la molestia de Stanford (sir Allen) fue mucho peor". Y pone la guinda: "La operación de Antigua era de su conocimiento".