Brasilia. El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, admitió este martes que el recorte adicional de 10.000 millones de reales (US$5.446 millones) del Presupuesto 2010 es "mucho", pero destacó el compromiso con la política fiscal y el control de la inflación.

"Yo no juego con la economía brasileña. Llegamos hasta donde llegamos con mucha seriedad. Controlar la inflación es nuestra obligación moral y ética", afirmó.

"Mantener la estabilidad es nuestro compromiso. Mantener la política fiscal es un compromiso nuestro", aseguró.

Según el presidente, el ministro de Hacienda, Guido Mantega, quería un recorte mayor.

Tranquilo, pero atento a Europa. Lula sostuvo que está tranquilo respecto a la situación económica en Brasil, pero afirmó que la crisis en Europa es muy grave y que está siendo vigilada.

"Queremos que Europa vuelva a consumir, porque (...) es un gran importador de productos brasileños", dijo.

Lula también trató de bajar el perfil al hecho de que el Ministerio de Educación fue el más afectado por los recortes adicionales, según el informe divulgado el el Diario Oficial este domingo.

"No fue sólo en Educación. Recortamos 10.000 millones de reales del presupuesto (casi US$5.500 millones). Obviamente, lo hicimos porque el momento lo exige. Y eso no implica que haya una reducción de ningún centavo en inversión en educación porque aún tenemos siete meses por delante hasta fin de año", declaró.

El mandatario afirmó que el Gobierno trabaja con la posibilidad de que la recaudación impositiva mejore y que eso puede abrir espacio para que los ministerios puedan gastar todos los recursos disponibles.