Washington. La productividad de las compañías estadounidenses no agrícolas aumentó mucho menos de lo estimado inicialmente en el primer trimestre, mostraron este jueves datos del Gobierno, a medida que las empresas comenzaron a agregar empleados para mantener la producción.

El informe del Departamento de Trabajo dijo que la productividad empresarial subió a una tasa anual de 2,8% en lugar de 3,6% estimado anteriormente. Fue el menor avance en un año, tras un crecimiento de la productividad de 6,3% en el cuarto trimestre.

Los economistas consultados por Reuters esperaban que la productividad empresarial, que mide la producción del trabajador por hora, marcara un alza de 3,4% en el primer trimestre.

Tras una rápida expansión en el trimestre anterior, dado que las empresas produjeron más con menos personal, la productividad se ha ido desacelerando y los especialistas esperan que la tendencia continúe mientras las compañías incrementan sus nóminas.

Algunas empresas no han querido salir a contratar y han optado por sumar horas extras a sus trabajadores, pero los analistas creen que esta política no puede mantenerse indefinidamente.

"Cuando comenzó primero la recuperación, las empresas pudieron sacarle más a sus trabajadores, pero se ha ido haciendo cada vez más difícil", explicó Gus Faucher, director de macroeconomía de Moody's Analytics en West Chester, Pensilvania.

"Estamos comenzando a ver un repunte del empleo, por lo que esperamos ver un menor crecimiento de la productividad y un mayor crecimiento del empleo como resultado", agregó.

La economía creció a un ritmo anual de 3% en el primer trimestre, menos que 5,6% de los últimos tres meses del año pasado.

La producción total no agrícola creció 4% entre enero y marzo, frente al 4,4% informado originalmente, después de un robusto 7% en el último trimestre de 2009, dijo el Departamento de Trabajo.

Las horas trabajadas subieron a una tasa de 1,1%, en vez de 0,8% estimado inicialmente. El aumento de las horas fue el más alto desde el segundo trimestre de 2007 y marcó una aceleración desde 0,7% del cuarto trimestre del año pasado.

Los costos laborales unitarios, un indicador que mide las presiones de inflación y de ingresos seguido de cerca por la Reserva Federal, cayeron 1,3% frente a 1,6% estimado inicialmente para los primeros tres meses del año, luego de una baja de 7,8% en el cuarto trimestre.

Los analistas esperaban una caída de 1,4% en los costos laborales.

La debilidad de estos costos laborales apunta a que existen nulas presiones inflacionarias y refuerzan el compromiso del banco central de mantener las tasas en niveles históricamente bajos por un tiempo prolongado.