Caracas. Venezuela acordaría pronto con las cementeras extranjeras Lafarge y Holcim una compensación tras nacionalizar sus activos en 2008, pero con la mexicana Cemex persisten los conflictos, dijo este viernes el ministro de Energía y Petróleo, Rafael Ramírez.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, lanzó a partir de 2007 estatizaciones para tomar el control de multimillonarios proyectos petroleros, empresas eléctricas, un banco, la mayor siderúrgica del país, plantas azucareras y hasta frigoríficos, en su cruzada por implantar el socialismo en el país caribeño.

"Estamos prontos a anunciar un acuerdo con Lafarge", dijo Ramírez en una conferencia de prensa.

En 2008, el gobierno anunció que había pactado pagar unos US$267 millones por 89% de la unidad local de la francesa Lafarge -la mayor cementera del mundo- y unos US$ 552 millones por 85% de las operaciones de la suiza Holcim en el país.

El año pasado, Venezuela aprobó unos US$378 millones para pagar parte de esas deudas y dijo que el resto sería cancelado en cuatro años, sin intereses.

Holcim dijo entonces que esa compensación era inaceptable e interpuso en marzo de 2009 un arbitraje internacional contra el país ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), del Banco Mundial.

Sin embargo ambas partes siguieron negociando.

El caso de Cemex. Sobre la nacionalización de Cemex, que también interpuso un arbitraje internacional, Ramírez dijo que Venezuela quería llegar a un acuerdo, pero que no podía pasar sobre los accionistas minoritarios de la empresa en el país.

"Cemex, por su parte, defraudó a sus socios minoritarios que interpusieron una demanda judicial en su contra", dijo y agregó que Venezuela emprendió medidas judiciales para recuperar unos buques de la cementera nacionalizada, pero no dio más detalles.

Cemex, que ha pedido una compensación por unos US$1.300 millones, dijo que no tenía comentarios sobre los anuncios de Ramírez.

El CIADI desestimó la semana pasada una petición de la firma mexicana, que incluía "una orden obligando a Venezuela a cesar inmediatamente cualquier esfuerzo adicional para tomar antiguos activos de Cemex Venezuela".

Las medidas buscaban evitar que Venezuela asumiera el control de tres barcos cementeros basados en Panamá que estaban bajo control de la filial venezolana de Cemex, así como la posibilidad de expropiar otros activos.

Algunos analistas consideran que los conflictos entre la cementera mexicana y el gobierno venezolano pueden dilatar el pago por los activos de la compañía en el país sudamericano.

"La relación entre Venezuela y Cemex ha venido deteriorándose, así que va a tardar tiempo, incluso años, para que Cemex reciba algo", dijo Carlos González, subdirector de análisis de la casa de bolsa Ixe en Ciudad de México.

"Probablemente Cemex va a conseguir algo, podría ser un punto medio entre lo que pide Cemex y lo que ofrece Venezuela", dijo.