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Viena, el polo que atrae a los jóvenes músicos de América Latina
Jueves, Abril 10, 2014 - 14:28

Cada año, cientos de jóvenes latinos interesados en la música clásica aterrizan en Viena atraídos por el prestigio y la calidad de sus escuelas, pero también por unos precios que la hacen más económica que estudiar en España o Latinoamérica.

Con una sólida historia de casi dos siglos, el Conservatorio de Viena se constituye en un fuerte imán para los jóvenes del mundo que buscan dedicar su vida a la música clásica.

De acuerdo a los últimos datos obtenidos, de los 855 alumnos con los que cuenta la entidad privada, el 55% es extranjero. Algo similar pasa en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena (MDW), donde el 47% de sus 1.488 estudiantes no son austríacos.

Uno de esos jóvenes foráneos es Diego Villegas, estudiante de canto colombiano afincado en Viena desde 2011, cuando consiguió plaza en un conservatorio privado que le sirvió de trampolín para estudiar lírica donde siempre había querido: en la prestigiosa MDW.

Como tantos otros, Villegas llegó a Viena con la intención de labrarse un camino en el mundo de la música, una carrera que requiere de mucho esfuerzo, pero también de mucha suerte. Las pruebas de selección no son fáciles, y cada año solo entre el 5% y 10% de los aspirantes consigue matricularse.

La historia de Villegas, que decidió abandonar sus estudios de física en Colombia para dedicarse al canto, no es muy diferente de la de Joseph Ávila, quien interrumpió sus estudios de piano en la Universidad Experimental para las Artes de Venezuela para mudarse a la capital austríaca.

"Participé en un concurso en Andorra y me di cuenta de que, en el contexto internacional, no tenía que mostrar nada más allá de mi amor por la música, en lo profesional me vi atrasado en comparación con lo que personas de mi edad hacían aquí", explica Ávila.

Tanto Ávila como Villegas coinciden en destacar que lo que diferencia a Viena del resto de ciudades es "el respeto que se tiene por la música, por los músicos y por la cultura en general".

Diana González Castel llevaba nueve años estudiando en el conservatorio de Terrassa (España) cuando decidió que era el momento de alzar el vuelo, porque en España se estaba "ahogando".

Desde hace tres años estudia violín en el Vienna Conservatory, otra institución musical de gestión privada. Y es que hoy Viena no sólo sigue respondiendo a su antiguo epíteto de la capital mundial de la música, un título que lleva hace siglos, suma también su profunda calidad educativa y su bajo costo.

Para un estudiante de fuera de la Unión Europea (UE), un semestre en la Universidad de Música de Viena cuesta unos US$1.000, mientras que para un comunitario cuesta casi US$24. En las privadas, los precios oscilan entre los US$1.370 y los US$2.055 al año, muy poco en comparación con otras instituciones educativas privadas, sean en Europa o América. 

“A mis padres les cuesto menos estando aquí. Si estuviera en España no podría estudiar música", asegura Diana González Castel. Realizar los mismos estudios en la Escuela Superior de Música de Cataluña o en el Liceo de Barcelona cuesta al menos unos US$4.000 al año", recuerda. 

Aunque Ávila reconoce que en Venezuela hay una enorme red de orquestas y escuelas públicas, el venezolano destaca que Viena le ofrece la posibilidad de relacionarse y crecer de una forma que no habría sido posible en su país.

"Viena me aporta perspectiva, estando en Venezuela uno no puede conocer a profesionales de su área, no es como aquí, que hay personas de tu edad que se dedican a lo mismo y te dan otra visión del oficio", apunta Ávila. 

Para Villegas, seguramente sirvan de inspiración historias como la del tenor mexicano Carlos Osuna, quien con 30 años ya ha firmado su segundo contrato con el elenco fijo de la afamada Ópera de Viena.

Hace casi dos años, Osuna pasó las pruebas para entrar en la compañía como tenor y lo aceptaron para un contrato de dos años, que le permite realizar pequeños y mediados papeles. Osuna, que está teniendo muy buenas críticas en sus actuaciones, se muestra muy agradecido por la oportunidad que le dieron.

Es consciente del lugar en el que trabaja: la Ópera de Viena, una de las más importantes del mundo, donde se ponen en escena más de cincuenta óperas por temporada, mientras que en otras salas sólo se programan diez. Con todo, el tenor asegura que la suya es una carrera de fondo que requiere de mucho esfuerzo diario y de mucho trabajo en equipo.

“Uno tiene que estar preparado para demostrar, pero siempre sin soberbia", cuenta. Formar parte del elenco fijo de la Ópera le ha dado la oportunidad de pisar los mejores escenarios del mundo.

En marzo, por ejemplo, estuvo representando "Salomé" en el prestigioso Carnegie Hall de Nueva York. "En el canto hay mucha soberbia, a veces los más famosos no son los que tienen las mejores voces, sino los que han sido tenaces y trabajan más duro que el que canta mejor", destaca el joven colombiano, quien define el ambiente en la Ópera de Viena como "bueno y relajado".

"Entrando por la puerta del teatro, todos los cantantes son iguales, no hay ninguna pose. Los que tienen más nivel que tú te entienden y te apoyan, te dan consejos; y los que están a tu mismo nivel te respetan, en la Ópera de Viena toman las decisiones según las habilidades y nadie está celoso", asegura.

Autores

El Mundo