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Carta para un nuevo emprendedor
Dom, 02/12/2012 - 11:13

Cristián Santana

 Smart TV: las aplicaciones llegan a la tele
Cristián Santana

Cristián Santana es director de Rock and Code.

Si tu sueño es emprender o iniciar tu propio proyecto, te escribo estas líneas para que sepas cuales serán los desafíos que enfrentarás, cuáles son las virtudes que necesitarás desarrollar y un poco sobre el camino que estás pronto a comenzar a recorrer. No escribo desde la vanidad, sino desde la experiencia. Para comenzar quiero que sepas que te deseo desde ya el mayor éxito en tu proyecto, ya que el éxito de tu proyecto generará más empleo, más oportunidades para tus proveedores, más valor para tu país. Verás cómo junto a tus logros florecen los logros de otros que, como tú, están buscando oportunidades.

Para emprender, entre otras cosas, se requieren dos ingredientes principales: visión y convicción. Tu visión será la encargada de mantenerte en el rumbo correcto en el desarrollo de tu proyecto, mientras que la convicción será tu piedra base en la que te apoyarás cuando más esfuerzo se necesite para no vacilar frente a las dificultades que enfrentarás. Y tenlo claro: tendrás dificultades. Debes saber que necesitarás fortaleza para ser capaz de seguir adelante, a pesar de que la gente te dará todas las razones por las que no debes emprender; asimismo, siempre existirán buenos argumentos para no intentarlo y, generalmente, historias de fracaso serán las que más oirás.

Escucharás una y otra vez de las ventajas de tener un trabajo “seguro” y que si asumes el riesgo no estarás pensando en tu futuro. Casi nadie entenderá la importancia de fracasar ni comprenderá que alguien que ha fracasado está más cerca del éxito que alguien que aun no se ha equivocado. El emprendedor exitoso no es quien no fracasa, sino el que aprende en cada fracaso y continúa adelante.

También deberás tener humildad, para que puedas darte cuenta de que hay muchos temas en los que debes pedir apoyo a quienes saben más; es fácil caer en la ilusión de que podrás hacerlo todo por ti mismo y, créeme, ese camino podría llevar con facilidad a que tu emprendimiento se exponga a problemas innecesarios. 

Ten en cuenta que desde que inicias tu emprendimiento dejarás de tener horarios de oficina, trabajarás días y noches, fines de semana y días festivos, olvídate de tener vacaciones por un buen tiempo. Nadie necesitará decirte que lo hagas, lo harás porque no puedes dejar de hacerlo, ya que tu proyecto ha pasado a ser una de las cosas más importantes de tu vida. Quizás ahora no lo parezca, pero te darás cuenta que emprender es tanto o más exigente que ser un deportista destacado; necesitarás mucha pasión, trabajar muy duro, tener rutinas de trabajo que la mayoría de las personas no soportarían, tu resistencia mental será puesta a prueba cada hora de cada día de cada semana de cada mes, tendrás que tener una tolerancia a la frustración que rayará en el absurdo y, lo que hace todo más difícil, es que el fruto de tanto esfuerzo se verá sólo a largo plazo. 

Existirán días en que sentirás tus músculos contraerse sin estar haciendo ningún esfuerzo físico, no será necesario que corras para que estés cubierto de sudor y tu corazón se acelerará mientras estás sentado en un escritorio. No importa el colegio, ni el instituto, ni la universidad donde estudiaste, te darás cuenta que no sabes nada de lo que se necesita para emprender y que para jugar en la liga a la que estás ingresando, tu experiencia y la de quienes ya han pasado por aquí será tu mejor educación.

Valora cada aprendizaje y ten la sabiduría para escuchar a quienes ya han recorrido este camino antes, puede ser que alguno de sus consejos haga la diferencia y te evite tener que volver a empezar. Aprende de tus errores y también de los errores de los demás. Relaciónate con otros emprendedores, tanto novatos como quienes tienen algo más de experiencia, te sorprenderá la buena disposición que la mayoría de ellos tiene al contarte su experiencia y al darte consejos, incluso contactos que te podrán ayudar. No en pocas oportunidades te darás cuenta que tu red de apoyo es tanto o más importante que el capital del que dispongas. Sé valiente, no le temas a equivocarte, no le temas a perder. Caer es parte del camino hacia la cima. El fracaso te preparará y te enseñará lo necesario para alcanzar el éxito.

No es mi intención que te asustes y que desistas de intentarlo, muy por el contrario, lo que quiero es que estés preparado, que comprendas el tamaño colosal del reto al que te estás enfrentando y que consigas tu objetivo. El último mensaje que quiero darte es que sí, se puede.

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