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Explotación latinoamericana del litio: el acuerdo que necesita Chile
Dom, 29/04/2012 - 18:08

Marcos Prats

Malvinas: Argentina, obligada a negociar
Marcos Prats

Marcos Prats es socio de Falcon y tiene a su cargo la oficina de Chile. Antes de asumir su actual cargo, lideró proyectos en minería, banca y retail. Antes de fundar Falcon, fue gerente de Proyectos en PD Chile, y se desempeñó en AT&T Latin América, como e-Business Regional Products Director y en Price Waterhouse Coopers-New York. Prats completó su MBA en la Universidad de Columbia en Nueva York y es Ingeniero Electrónico de la Universidad Católica de Valparaíso (Chile).

El litio aún es un mercado pequeño. Cuando se descubrió, en 1817, se utilizaba con fines médicos, tanto para el alivio de la gota como para el tratamiento de trastornos depresivos. Hoy, el litio es el componente clave para las baterías utilizadas en automóviles eléctricos, en celulares y notebooks, entre otros usos. Las grandes reservas de litio en el mundo están en Chile, Argentina y Bolivia, contando entre los tres países con el 90% de las reservas mundiales detectadas.

En una movida tácticamente exitosa y como defensa a los acuerdos de precio de los grandes refinadores de petróleo de escala global (Shell, Esso, BP, etc), los países productores de petróleo, impulsados por Venezuela, fundaron la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) en 1970 con el objeto de proteger sus intereses económicos. De igual forma, los productores de litio en Latinoamérica podrían abordar preventivamente la explotación del litio de la misma manera, lo que permitiría a los productores coordinar los niveles de oferta del elemento y, consecuentemente, su precio.

En el caso del litio, se estima un aumento sostenido de la demanda a una tasa anual cercana al 10%, llegando al año 2030 a una demanda de aproximadamente 340.000 toneladas anuales. El nivel de producción (y demanda) está en su etapa emergente y los usos estimados más relevantes, tienen que ver con automóviles eléctricos y baterías de equipos de comunicación móviles (celulares y notebooks), todos elementos que cada vez son más “vitales” en la marcha del mundo. De hecho, se estima que para el 2020, entre el 10% y 20% de los vehículos que circularán en el mundo serán híbridos (usarán baterías de litio como sustituto al petróleo). Es decir, el litio podría experimentar una curva de oferta-demanda similar al del petróleo; en consecuencia, su demanda sería bastante inelástica, justificando un organismo del tipo OPEP.

Un acuerdo del tipo OPEP tendría seguramente algunos detractores, ya que usualmente un acuerdo de producción es el eufemismo de elección para cartel, y por lo tanto sería blanco fácil para los defensores del libre mercado y sus derivados. Sin embargo, estaría en el interés nacional de los productores defender la estabilidad de un precio tan alto que permita rentabilizar la explotación, pero tan bajo que no sea un incentivo para el desarrollo de sustitutos. El único jugador disruptivo podría ser Afganistán, que recientemente ha entrado al ruedo de este mercado con reservas aparentemente gigantescas.

Latinoamérica ya vivió un proceso similar con el salitre, cuya producción mundial estaba concentrada en Bolivia, Chile y Perú. Hasta que luego de la Primera Guerra Mundial, en Alemania se desarrolló el salitre sintético como sustituto más barato al Salitre “natural  y así como la explotación irracional del litio puede significar desplome de precios, la excesiva restricción en oferta podría incentivar el desarrollo de sustitutos que signifiquen el colapso de la industria. Por esa razón sería interesante explorar la viabilidad un esfuerzo coordinado que mitigue el riesgo que impactó al salitre.

En definitiva, desde el punto de la vista de la negociación, llegar a un acuerdo podría ser fácil, pero que éste sea estable en el tiempo podría requerir de extremas medidas de monitoreo y castigo para los jugadores que se salgan de las cuotas acordadas. Y dado el comportamiento histórico de algunos de sus miembros, esto podría ser imposible de materializar.

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