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Los MBA y el asunto de los dilemas éticos
Jue, 30/05/2013 - 13:30

Jorge Medina Méndez

Innovación: una oportunidad para la nueva Latinoamérica
Jorge Medina Méndez

Es Managing Partner de EY en Perú y miembro de su directorio sudamericano. Asesora a importantes empresas peruanas e internacionales. Cuenta con un MBA de la Adolfo Ibáñez School of Management de Miami. Analista y conferencista en temas de su especialidad, es también presidente y miembro del directorio de diversas instituciones universitarias, profesionales y empresariales.

La crisis financiera de 2008 reveló una serie de hechos negativos que ocurrieron como consecuencia de decisiones tomadas a partir de escenarios que indicaban enormes ganancias para las empresas, o mayores retribuciones para sus ejecutivos, en organizaciones caracterizadas por reclutar a los mejores talentos egresados de las escuelas de negocios más prestigiosas del mundo.

Los cursos de ética en los Master in Business Administration (MBA) resaltaban el cumplimiento de normas legales, mientras que los cursos de liderazgo destacaban la capacidad de influencia y oratoria de los ejecutivos. En general, en ambos casos, las maestrías apuntaban a que sus graduados obtuvieran las mejores métricas en sus actuales o futuros empleos, a fin de escalar más rápidamente en la carrera corporativa, obviaban quizás el análisis de importantes aspectos de naturaleza humana, que están detrás de las decisiones que uno toma. Además, por lo general, los cursos de ética eran electivos.

Bloomberg Businessweek menciona que en los últimos cinco años las escuelas de negocios norteamericanas líderes han puesto mayor foco en los aspectos éticos. En la Universidad de Virginia, el curso Ética en los Negocios es de carácter mandatorio, siendo lo más importante su contenido, pues, en lugar de listar prácticas de negocios buenas y malas, brinda a los estudiantes un marco de decisión ética cuando se enfrentan a situaciones en que los valores tienen un papel importante en la decisión.

Escuelas de negocios como Cambridge, reconocen que en cierta manera estuvieron implicadas en las crisis financiera, pues, estas enseñaron (o dejaron de enseñar) elementos que luego aplicaron los ejecutivos de la banca global. Reconocen que impartir la enseñanza por áreas funcionales, como finanzas, estrategia y marketing, requiere de un marco general que tome en cuenta las consecuencias que tienen en la sociedad las decisiones de negocios que se toman.

Un grupo de graduados de la promoción 2009 de Harvard, siguiendo ejemplos de juramentos de honor de Columbia y Thunderbird, creó el Juramento del MBA, basado en ocho elementos inspirados en la creación de valor responsable, los que traducidos libremente del inglés señalan: (1) actuar con integridad de una manera ética; (2) salvaguardar los intereses de los accionistas, trabajadores y clientes, pero también de la sociedad en que operan; (3) gestionar la empresa de buena fe y en contra de decisiones que favorecen a uno mismo, pero que dañan a la empresa y a la sociedad; (4) entender y cumplir las leyes y contratos que gobiernan a la personas y a la empresa; (5) asumir responsabilidad por acciones propias, y cuidar honestamente el desempeño y los riesgos de la empresa; (6) desarrollarse uno mismo, y a otros gerentes bajo supervisión, de modo que la profesión contribuya al bienestar de la sociedad; (7) luchar por la creación de una prosperidad sostenible en términos económicos, sociales y ambientales; y (8) rendir cuenta a sus pares en cuanto a la ejecución de este juramento.

Este juramento ha sido adoptado por más de 250 escuelas de negocios de alrededor del mundo, y sus creadores buscan transformar el campo de la administración en una verdadera profesión, en que los graduados de los MBA sean respetados por su integridad, profesionalismo y liderazgo. Ciertamente es muy loable que el espíritu de un MBA refleje cotidianamente estos principios.

Incluir cursos obligatorios de ética en los programas de MBA, que no sean teóricos o dogmáticos, son acciones importantes; sin embargo, más importante aún es que los profesores de los MBA incluyan casos prácticos de cómo incorporar la ética en el dictado de sus cursos, de modo que los alumnos puedan considerar la resolución de una serie de dilemas éticos a los que se enfrentarán en la vida real.

La labor de los MBA es fundamental en la formación de los fututos líderes de negocios, especialmente en temas de valores y principios. A fin de cuentas, esto es lo que diferencia a las empresas que trascienden de generación en generación, y cuyos líderes saben sortear con éxito las crisis que originan dilemas éticos –nuevos y diferentes–, dado que lo cambiante y dinámico de los negocios.

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