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Venezuela: el curioso informe 2010 de Pdvsa
Dom, 24/04/2011 - 21:00

Gustavo Coronel

Los cuatro focos de corrupción en Venezuela
Gustavo Coronel

Gustavo Coronel fue director de Petróleos de Venezuela (1976-79) y representante en Venezuela de Transparencia Internacional (1996-2000).

Un informe de 415 páginas sobre las actividades de la empresa petrolera estatal venezolana -Petróleos de Venezuela (Pdvsa)-, acaba de ser publicado como parte de un informe más amplio sobre las actividades del ministerio de Energía y Petróleo. Este informe proporciona una ilustración fascinante de cómo la empresa está siendo mal administrada.

De ser una empresa de renombre a nivel mundial, antes de que Chávez llegara al poder, ésta se ha convertido en un conglomerado amorfo de una docena de empresas que importa y distribuye alimentos, construye casas, pavimenta calles, entrena atletas y ha adoptado como misión “la promoción de una sociedad socialista”. Como resultado, su negocio principal de buscar, producir, refinar y vender hidrocarburos se ha convertido en una tarea subordinada. La empresa ha perdido 800.000 barriles por día de producción, la cual sólo en parte ha sido compensada por contratos con operadores extranjeros; sus refinerías están trabajando al 70% de su capacidad y una buena porción de su petróleo está siendo entregado a precios subvencionados a los países ideológicamente amigables.

El juego de los nombres. En Petróleos de Venezuela a casi todos los activos físicos se les da el nombre de un “héroe revolucionario”. Cuando la empresa decidió arbitrariamente hacerse cargo de las torres petroleras pertenecientes a la empresa estadounidense Helmerich & Payne -para no pagar a esta empresa una deuda de US$43 millones-, las torres pronto fueron bautizadas con los nombres de venezolanos que se convirtieron en “mártires revolucionarios” en un sangriento golpe de Estado contra el gobierno democrático, en 1962.

En el informe de Pdvsa se utiliza una terminología nueva, llena de simbolismo político, en lugar del lenguaje técnico y tradicional de la industria petrolera. Un proyecto comunitario ahora le da “suprema felicidad social” al pueblo, en el mejor estilo de Mao Tse Tung. Un nuevo pozo petrolero se convierte en una “unidad de producción socialista”, al mejor estilo de Stalin. Este hábito podría ser etiquetado como inofensivo o divertido, si no fuera  porque indica la existencia de un marco mental entre los gerentes que no tiene nada que ver con el funcionamiento de una empresa petrolera.

Objetivos rimbombantes, pero programas pueblerinos. Uno de los principales objetivos de la compañía es “aumentar la importancia de Venezuela como una potencia energética”, pero algunos de los “logros” que figuran bajo este majestuoso objetivo suenan bastante insignificantes, como lo es “proporcionar (sin especificación) modernización tecnológica a la casa de huéspedes en Lagunillas [un campo petrolífero]”. Sospechamos que la modernización tecnológica se refiere a la adquisición de un nuevo televisor.

Como ahora la empresa tiene una División “Agrícola” (Pdvsa Agrícola), algunos de los programas llevados a cabo durante el 2010 incluyeron la siembra de “2.500 hectáreas de yuca” y la producción de “922 toneladas de pollo”.

La División Eléctrica de la empresa mencionó la adquisición de 1.100 camiones chinos para transportar diesel hacia los generadores eléctricos portátiles comprados en 2010, y así poder enfrentar la crisis eléctrica nacional.

La División Marítima (Pdvsa Naval) anunció la “adquisición de 42 camiones cisterna de petróleo”, ninguno de los cuales se puede encontrar, excepto en papel.

Afirmaciones verdaderamente fraudulentas. Aunque gran parte de los contenidos caen fácilmente en la categoría de lo grotesco, existen afirmaciones verdaderamente fraudulentas. Una de las más importantes tiene que ver con la llamada “certificación” de las reservas probadas de petróleo en la faja del Orinoco.

A pesar de que la existencia de importantes recursos de petróleo pesado en esta región se conoce desde hace más de 50 años, las “reservas probadas”, definidas adecuadamente, indican que alrededor del 10% del petróleo en ese lugar se puede recuperar, dada la naturaleza del petróleo pesado.

Sin embargo, la actual administración ha aplicado un factor de recuperación arbitrario de 20% y, “de repente”, se duplicaron las “reservas probadas” del país, sin hacer el trabajo geológico y de ingeniería necesarios para fundamentar esta afirmación. En este informe, la empresa dice haber “certificado” 215.000 millones de barriles de “reservas probadas”, habiendo perforado “143 pozos estratigráficos” en los 55.000 kilómetros cuadrados de la faja. Esta densidad de perforación no solamente es totalmente ridícula cuando se trata de comprobar la continuidad o no de un yacimiento petrolífero, sino que un pozo estratigráfico, por definición, apenas indica la naturaleza de la sección geológica encontrada en el pozo, una información que no es suficiente para certificar reservas. Se trata de una afirmación fraudulenta.

La misma afirmación fraudulenta se ha hecho en relación con las “reservas probadas” de gas natural de alrededor de 6 billones de pies cúbicos en el Golfo de Venezuela, “certificados” por la perforación y pruebas de tres pozos.

No es posible hacer esta afirmación con una cantidad tan limitada de datos.

Igualmente infundada es la afirmación de haber “certificado” 84 millones de barriles de petróleo en la faja del Orinoco, haciendo adquisiciones “sísmicas” en conjunto con una empresa de Bielorrusia. Los datos sísmicos no pueden “certificar” las reservas probadas.

Otra afirmación hecha en el informe que se ajusta adecuadamente al ámbito de la ciencia ficción es que, utilizando un promedio de 64 torres activas de perforación durante el año, se perforaron 3.778 pozos. Esto equivaldría a más de un pozo por semana, por torre -algo, evidentemente, imposible.

Travesuras financieras. El informe afirma que la relación de deuda financiera con los activos de la empresa es de 17%, una cifra baja en comparación con otras empresas petroleras. Sin embargo, no incluyeron entre sus deudas a los préstamos que China le hizo a Venezuela durante los últimos tres años, estos constituyen ahora alrededor de US$28.000 millones. Esto podría cambiar la proporción significativamente, situando a la empresa en la zona de peligro. Esta deuda la está pagando Pdvsa, dado que el informe detalla un pago por US$2.500 millones, realizado en 2010.

Otra deuda que no figura en los libros es la cantidad que aún se adeuda a los numerosos contratistas expropiados por Pdvsa. Helmerich & Payne es sólo una de las muchas empresas cuyos activos fueron arbitrariamente tomados por el gobierno venezolano.

Mientras tanto, la extrema falta de inversión ha dado lugar al colapso operativo.

El reporte enumera US$9.300 millones de inversiones relacionadas con el petróleo durante el 2010. Este es un nivel insuficiente de inversiones para mantener el nivel de producción actual, mucho menos para aumentar o modernizar adecuadamente las refinerías y otros activos básicos. En comparación, el nivel anual de inversiones de ExxonMobil es de aproximadamente US$30.000 millones, triplicando la cantidad de Pdvsa, con un nivel similar de producción de petróleo.

Corrupción. En el informe se menciona la contratación de la plataforma de perforación mar adentro de Saturno PetroSaudi, para perforar en busca de gas en las aguas del noreste de Venezuela. Esta negociación debería ser investigada, dado el desastroso e irregular acuerdo hecho para la plataforma petrolífera Aban Pearl, que se hundió hace algún tiempo y dado el misterio que rodea a este nuevo acuerdo.

En definitiva, una mirada más cercana al“informe”de  Pdvsa revela claramente el trágico grado de deterioro de Pdvsa.

*Esta columna fue publicada con anterioridad en el centro de estudios públicos ElCato.org.

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