Londres. El pesimismo sobre el crecimiento global hacía caer el martes a las acciones mundiales y a los mercados de materias primas e impulsó a inversores a buscar refugio en el dólar, bonos del gobierno y oro.

La advertencia de este lunes del FMI sobre una perspectiva más sombría luego de que China confirmara su tasa de crecimiento más lenta en casi 30 años, continuó afectando el estado de ánimo de los mercados.

Las acciones europeas seguían la caída de Asia, mientras las decepcionantes ganancias del banco suizo UBS agravaron lo que había sido un catastrófico 2018 para el sector bancario europeo, que perdió casi el 30% de su valor durante el año.

El FMI predijo que la economía global crecería un 3,5% en 2019 y un 3,6% en 2020, declives de 0,2 y 0,1 puntos porcentuales respecto a su reporte de octubre.

En los mercados de divisas, el dólar se mantenía en un máximo de casi tres semanas ya que los inversores buscaban la seguridad relativa de la moneda estadounidense.

La rebaja refleja en gran medida la debilidad en Europa, con Alemania afectada por las nuevas normas sobre emisión de automóviles, Italia bajo la presión de los mercado debido al reciente estancamiento del presupuesto de Roma con la Unión Europea, y el Brexit.

Los mercados de futuros en Estados Unidos apuntaban a una nueva apertura a la baja, aunque el estado de ánimo había mejorado un poco.

En Asia, las pérdidas fueron lideradas por las acciones chinas, donde el índice de acciones chinas líderes CSI300 cayó 1,2%. El Nikkei de Japón retrocedió un 0,5%, el índice Hang Seng de Hong Kong perdió un 0,8% y el de Sídney un 0,5%.

En otro signo de aversión al riesgo, el dólar australiano, a menudo utilizado como un indicador de las inversiones de China, bajó un 0,3% a US$0,7134, que lo encaminaba a una tercera sesión consecutiva de pérdidas.

Las mismas preocupaciones también hacían retroceder al cobre, utilizado en cables eléctricos y vehículos.

En los mercados de divisas, el dólar se mantenía en un máximo de casi tres semanas ya que los inversores buscaban la seguridad relativa de la moneda estadounidense.

Esto golpeó al euro y a la mayoría de las monedas de mercados emergentes, muchas de las cuales habían tenido un comienzo de año regular.

La libra esterlina estaba un poco más firme en US$1,29, aunque los operadores todavía esperaban ver si la primera ministra Theresa May consigue impulsar los planes para el Brexit a través del dividido Parlamento.

La moneda japonesa se negociaba a 109,41 por dólar. El euro estaba cerca del piso de su rango de cotización reciente en US$1,1358. Contra una canasta de monedas, el dólar apenas mostraba cambios en 96,393.

Las preocupaciones por el crecimiento global hicieron que los precios del petróleo bajaran. El Brent caía un 55 centavos a US$62,19 y los futuros del crudo estadounidense bajaban 39 centavos a US$53,41.