Finalmente, los inversionistas podrán ser socios de las principales empresas tecnológicas que actúan en Brasil a través de TECB11, el primer fondo cotizado en bolsa (ETF, por Exchange Trade Funds en inglés) en el país que replica un índice de tecnología, llamado Índice de Acciones Tech Brasil.

El mercado global de ETF alcanzó un nuevo récord durante 2021. Este grupo de activos de inversión colectiva alcanzó US$ 9 billones (trillions, en inglés) en enero, US$ 10 billones en mayo y, durante la semana pasada, sobrepasó los US$ 10 billones, de acuerdo a los datos de la empresa de seguimiento de fondos EPFR Global. 

Entre los mayores indicadores replicados en estos fondos están S&P 500 y Nasdaq 100, que están conformados mayoritariamente por empresas tecnológicas, como Facebook, Tesla y Google. Además, están surgiendo ETF temáticos, el Vanguard Information Technology ETF, que sigue un índice de empresas de tecnología de información, o Amplify Transformational Data Sharing ETF, que es un ETF que invierte en empresas que desarrollan tecnologías blockchain.

América Latina no ha estado fuera de la tendencia, con las bolsas de valores nacionales creando sus propias ETF con indicadores de las empresas que cotizan en estos mercados y gestores ofreciendo estos productos a sus clientes, pero no existía un indicador temático como el TECB11.

“Hay un gap tecnológico en la representación de las empresas aquí en Brasil versus los índices de afuera”, dice Gabriel Verea, presidente de Teva Indices, la compañía desarrolladora de índices para ETF y que fue responsable de desarrollar el TECB11. “Vimos una falta de entregar la posibilidad al inversionista de acceder a empresas de tecnología que generalmente tienen alto crecimiento, desarrollan mercados y toman mercados de los incumbentes”, añade.

El fondo, que estrenó en octubre de este año, está compuesto por 25 empresas y no solo por las brasileñas listadas en la bolsa de valores de Brasil B3, como las empresas de software y datos Totvs y Locaweb. Incluye también a aquellas empresas tecnológicas originarias del país que están listadas en el extranjero, como la empresa de pagos Stone que cotiza en Nasdaq, y algunas que no son brasileñas, como Mercado Libre.

“Los índices tradicionales no incluyen empresas que no están listadas en la B3, pero existen empresas brasileñas grandes de tecnología que cotizan afuera o empresas que son extranjeras, pero la mayor parte de sus ingresos provienen de aquí”, dice Verea. “Entonces, las consideramos empresas de tecnología que actúan en el mercado brasileño”, agrega.

Con un poco más de un mes desde el comienzo de las negociaciones, el ETF cuenta con más de 3.500 accionistas y un promedio de negociación diario de R$ 636.000 (aproximadamente US$ 116.500).

¿QUÉ ES UNA EMPRESA TECNOLÓGICA?

Una de las características del TECB11 es que no solo participan empresas puramente de tecnología, como aquellas de hardware, software y datos, sino también de otras verticales del mercado. Es más, la lista está compuesta por 45% empresas de e-commerce, 44% de instituciones financieras y 11% de empresas de tecnología.

Lo curioso es que la lista incluye a las compañías tradicionales de las industrias, como Magazine Luiza o Modal, compañías retail y de banca de inversión fundadas en 1957 y 1995, respectivamente.

“Nosotros tomamos en cuenta cuál es el porcentaje de los ingresos de la empresa que está relacionado a la actividad digital”, dice Gabriel Verea. “Clasificamos como empresas de tecnología a aquellas que tienen una participación mayoritaria en sus ingresos por las vías digitales”, añade.

De esta manera, Magazine Luiza, que ya tiene una gran parte de sus actividades convertidas a tecnología a través de su plataforma de e-commerce y marketplace, y Modal, pionero en bancos digitales para inversionistas, pertenecen al índice.

Por otro lado, el ejecutivo ejemplifica que compañías como Lojas Renner y BTG Pactual no clasifican, aunque han invertido en la transformación digital. Esto porque aún sus ventas están relacionadas mayormente a las tiendas físicas o el peso del banco retail y actividades financieras tradicionales son mayores.

“La adición de aquellos first movers y early adopters que son empresas que usan la nueva tecnología no solo como apoyo, sino como un medio en sí, es un diferencial de nuestro índice”, dice.

Otros requisitos para pertenecer al índice son tener un valor de mercado encima de R$ 500 millones (US$ 92 millones); un volumen mensual de negociaciones por encima de R$ 100 millones (US$ 18,4 millones) para empresas listadas en la bolsa B3 o R$ 10 millones (US$ 1,8 millones) para aquellas listadas en otra bolsa; 4% de capitalización de mercado disponible para negociación; y ausencia de procesos de recuperación judicial y cumplimiento de pagos y obligaciones.

RIESGOS

“No es un índice que busca disminuir la volatilidad”, afirma Gabriel Verea al preguntarle sobre el riesgo que representa un ETF formado por compañías de tecnología.

Según el ejecutivo, este tipo de empresas son más sensibles a los cambios, especialmente a los cambios de tasas de interés. Si en 2020, el Selic, la tasa de interés referencia del país, había llegado a mínimos históricos de 2% estimulando el mercado de renta variable, desde inicios del año el Banco Central brasileño comenzó a aumentar la tasa que hoy se encuentra en 7,75%.

“Al corto plazo puede ser bastante volátil, pero cuando miramos a largo plazo, estas compañías consiguen mostrar un rendimiento un crecimiento mucho mayor”, dice Verea.

De hecho, en el último mes, la valoración del índice bajó 2,3%. Pero al comparar la valoración actual del ETF versus su valor en 2019, muestra un desempeño positivo de 40,9%, mientras que el indicador estándar de la B3, la Ibovespa, disminuyó 0,39%.

Verea dice que están estudiando la posibilidad de incluir a nuevas compañías al índice, como la corredora de valores XP Investimentos, que está listada en Nasdaq, y el neobanco Nubank, que anunció su salida a la bolsa de valores en Estados Unidos y en Brasil.