El pasado 28 de abril, mediante un lanzamiento virtual, la firma china TCL Electronics anunció que apostaba por Colombia para aterrizar con su batería de televisores LCD y otros equipos electrónicos.

En la ocasión, el general manager de TCL Carlos Li reconocía en el país a uno de los mercados más importantes de América Latina. “Colombia tiene una capacidad de mercado de más de dos millones de unidades y los consumidores del país tienen altísimos índices de adopción tecnológica. Apostamos por satisfacer esta demanda con productos y tecnología de vanguardia, asequibles para todos”, destacó Li en el medio Semana.

La firma, fundada en 1981, opera en más de 160 mercados a nivel mundial, tiene más de 75.000 empleados en todo el mundo y posee más de 28 centros de investigación y desarrollo. Además, según la firma de consultoría y análisis de telecomunicaciones y tecnología británica OMDIA, en 2020 el volumen de ventas de TCL ocupó el puesto número 2 en el mundo, con 23 millones de televisores vendidos.

A Colombia, TCL desea llegar en grande y por eso anunció el patrocinio de la Conmebol Copa América 2021. También se iniciará con una línea de smartphones que serán lanzados oficialmente a finales de mayo, siguiendo con productos de audio, línea blanca e IoT, donde la marca ha enfocado fuertemente su desarrollo en los últimos años.

La empresa invertirá inicialmente, y solo en 2021, más de US$ 30 millones, “incluyendo la inversión en producto, comunicación, grupo de trabajo y demás”, dijo Daniel Uribe, jefe de marca de TCL, al medio La República.

Y es que el país sudamericano se está haciendo atractivo para que las firmas chinas quieran invertir en él.

Ya no se trata solo intercambio comercial, donde Colombia exporta commodities como petróleo y derivados, o frutas como aguacates y bananos. “La inversión china en Colombia ha venido creciendo significativamente”, dice Jaime Suárez, director ejecutivo de la Cámara Colombo China de Inversión y Comercio. “Si en 2015 alrededor de 20 empresas chinas tenían presencia en Colombia, hoy hay más de 80 con operaciones en el país”, agrega.

Se trata de empresas del sector infraestructura, telecomunicaciones, minería, tecnología y también automotriz, detalla el director ejecutivo, cuya organización ya cuenta con 140 asociados, entre empresas chinas en Colombia y empresas colombianas que exportan a China.

MÁS ALLÁ DE LA COYUNTURA

De acuerdo con ProColombia, los primeros meses de este 2021 vieron la llegada de 33 proyectos de inversión con negocios al país por US$ 1.595 millones. De estos, cinco son de China, con un monto conjunto de US$ 399 millones y una generación estimada de 3.900 empleos. 

Recientemente, en declaraciones recogidas por medios locales, Flavia Santoro, presidenta de ProColombia, indicó que el país despierta un interés creciente en los inversionistas chinos, “porque ofrece estabilidad política y jurídica, así como condiciones excepcionales para la inversión y sectores estratégicos como el de la economía creativa y tecnología, infraestructura y logística, energía, metalmecánica, moda y agroindustria”.

“La inversión china en Colombia ha venido creciendo significativamente a lo largo de estos últimos ocho a nuve años porque anteriormente veíamos principalmente empresas del sector petrolero y de infraestructura, pero con unas operaciones muy pequeñas. La visita [orientada a] infraestructura del presidente Santos, en 2012, permitió que más empresas chinas llegaran a Colombia como un destino interesante para estos proyectos”, afirma Jaime Suárez, director ejecutivo de la Cámara Colombo China de Inversión y Comercio.

Una estabilidad que hoy se pone en duda, por las protestas populares iniciadas por el descontento que causó la reforma tributaria del presidente Duque -ya retirada- y que hoy no da tregua, con bloqueos, paros, desmanes y al menos 15 muertos, según cifras oficiales que contrastan con 40 fallecidos que han denunciado algunas ONGs locales.

Ya las aseguradoras han resaltado que la situación coyuntural en Colombia es un factor relevante: el 3 de mayo, Moody’s indicó que reevaluará elementos considerados a finales del año pasado. "El retiro de la propuesta de reforma fiscal por parte de las autoridades es negativo desde una perspectiva crediticia ya que genera incertidumbre sobre la capacidad del gobierno para conseguir la aprobación de medidas que apoyen el proceso de consolidación fiscal en el mediano plazo”, ha dicho Renzo Merino, VP senior Analyst de Moody's Investors Service en la cuenta institucional de twitter.

En tanto que JPMorgan y Morgan Stanley predijeron el jueves 20 de mayo que Fitch rebajaría la calificación crediticia de Colombia a "basura" antes de que termine el año y alentaría ventas forzadas de activos tras un movimiento similar que hizo S&P Global Ratings el miércoles 19, cuando redujo su calificación en moneda extranjera a largo plazo de Colombia a BB+ desde BBB-, prediciendo que el ajuste fiscal será más prolongado y gradual de lo esperado.

JPMorgan, de hecho, calculó que Colombia podría ver fugas por más de US$ 11.000 millones de sus mercados de renta fija al perder sus calificaciones de grado de inversión. 

A nivel académico, sin embargo, no se es tan tajante. 

“Es muy pronto [para decirlo]”, dijo Francisco Azuero, Profesor Asociado de la Facultad de Administración en la Universidad de los Andes de Colombia. “La inversión extranjera directa (IED) venga de donde venga, supone un compromiso de largo plazo con el país y uno pensaría que no se vea afectada (...) Indudablemente hemos tenido nuestros problemas, pero nunca ha sido una amenaza para la IED: aquí no se ha expropiado a nadie, ni se ha dañado activos de empresas extranjeras. Entonces, en principio no vería que eso pase en la IED donde está el capital chino, pero sí afecta la inversión de portafolio”, dice el profesor.

Azuero se refiere a la devaluación del peso colombiano (-11,9%) y una caída en el precio de los TES, los títulos o bonos de deuda pública del gobierno, emitidos en pesos.

“Sabemos que China en estas condiciones aprovecha de llegar con inversiones y así soluciona un problema puntual de gobierno, pero los chinos -como hacen en Chile, Brasil, Ecuador y Perú- toman control conforme a sus necesidades”, explica Guillermo Holzmann, académico de la Universidad de Valparaíso en Chile, y consultor internacional. 

“A China no le interesa el control político, pero sí asegurar el abastecimiento de sus necesidades en petróleo, minería y agroindustria. Cuando invierten, tratan de tener control de toda la línea de producción, van desde comprar la propiedad [donde se establecen], hasta todo el sistema industrial y traen su tecnología, o bien ocupan la que está ahí, en la medida que satisfagan sus necesidades. Pero es pronto para tener un panorama”, agrega.

También está la variable de alcance político, imposible de disociar del económico en las acciones chinas. “China está en un escenario donde los intentos de proyección de su poder han tenido una curva ascendente; no solo están dispuestos a correr más riesgo en relación a sus inversiones extranjeras, invirtiendo en lugares no atractivos para naciones desarrolladas, como África, Pakistán y Latinoamérica, sino que además el tiempo que consideran [para los retornos] es más sustantivo que empresas occidentales con márgenes más acotados”, indica Guido Larson, Director del Instituto de Humanidades de la Universidad del desarrollo en Chile. “[Hay] un intento casi explícito de los chinos de proyectar su poder a zonas donde conciben vacíos de poder que ellos puedan llenar, y Latinoamérica es un escenario real de eso”, sentencia el académico.

CASOS DE ÉXITO CHINOS

A pesar de esta coyuntura, los entrevistados para este artículo se muestran optimistas respecto del futuro de las inversiones chinas en Colombia.

La información proporcionada por ProColombia destaca que, en el acumulado de 2000 a 2020, China registró un flujo de inversión extranjera directa acumulado en Colombia de US$ 297,6 millones, ubicándose en la posición número 31 entre todos los países que invierten en Colombia. 

La entidad destaca, sin embargo, que las cifras mencionadas son las oficiales registradas por el Banco de la República, pero que, dado que muchas inversiones de compañías chinas llegan al país a través de filiales ubicadas en terceros países, las cifras de inversión extranjera directa respecto de China serían superiores a las registradas por el BC colombiano.

La inversión china en Colombia ha venido creciendo significativamente a lo largo de estos últimos ocho años, porque anteriormente veíamos principalmente empresas del sector petrolero, telecomunicaciones y de infraestructura. Este último sector ha logrado entender después de varios años como participar y ganar proyectos de licitación en Colombia.
Las visitas de estado del presidente Santos, en 2012, y del Presidente Duque en agosto de 2019, han sido claves para que más empresas chinas se interesen en Colombia como un destino atractivo para establecer sus operaciones”, afirma Jaime Suárez.

El directivo añade que hubo un lapso en el que las firmas chinas debieron acostumbrarse al modelo colombiano de licitaciones y su sistema legal, el que veían como engorroso.

Pero “poco a poco, fueron entendiendo cómo funcionaba el mercado colombiano y tenemos ya varios casos de éxito interesantes, como ocurrió con China Harbour que en 2015 ganó la licitación la licitación del proyecto Mar 2 y metro de Bogotá línea 1 en 2018, y ahora Power China, que ganó el proyecto de tratamiento de aguas de Tibitoc y Hospital de Usme”, recalca Suárez.

Y la apuesta está dando frutos: entre los proyectos chinos destacados que ha gestionado ProColombia, están las licitaciones logradas por los consorcios chinos China Harbour y CCEC (China Civil Engineering Construction Corporation). Como señaló Súárez, la primera desarrolla el proyecto Mar 2 en Antioquia y tiene a cargo el inicio del Metro de Bogotá, tanto en construcción como en operación por veinte años, con una inversión total de US$ 5.000 millones. En tanto que CCEC se adjudicó en enero de 2020 la construcción, operación y mantenimiento del denominado Regiotram, el primer tren de cercanías de Colombia que beneficiará a los habitantes de Bogotá y zonas aledañas. El costo de este sistema de transporte se calcula en US$ 1.057 millones y se extenderá por 26 años.

Jaime Suárez destaca que han llegado empresas chinas de diferentes sectores: Didi en el sector de transporte y como una solución tecnológica en movilidad, también empresas de energía renovable como es el caso de Trina Solar, quien ha ganado la mayoría de proyectos de la subasta de energía solar en Colombia.  Así mismo nuevas empresas de tecnología han arribado a Colombia como Realme, Whale Cloud, del grupo Alibaba; Dahua, Oppo y Kwai, que es la competencia en China de TikTok. 

Además, el consenso entre los entrevistados es que hay mucho espacio para crecer, tanto en comercio como en inversiones.

“Si observas las inversiones chinas en América Latina, puedes concluir claramente que Colombia es el país que está más rezagado en las relaciones comerciales con China, pero ya los chinos tienen inversiones en Colombia con construcciones de vías con carreteras en Antioquia, minas de oro, obras como la construcción del metro de Bogotá, convenios para exportaciones de café, aguacates y otros productos”, dice José Mosquera, periodista y escritor colombiano, especialista en temas de Asia. 

En efecto, ProColombia ha detallado que existen oportunidades de inversión de China en Colombia tanto en agroalimentos, como en energía eléctrica, infraestructura, logística y las denominadas Industrias 4.0: Business Process Outsourcing (BPO), Information Technology Outsourcing (ITO) y Knowledge Process Outsourcing (KPO) servicios financieros, software y servicios TI, telecomunicaciones, además de una amplia variedad de industria pesada, ciencias químicas y biológicas (ciencias de la vida) turismo y fondos de capital.

UBICACIÓN GEOESTRATÉGICA

“Obviamente Colombia debe reorientar sus relaciones comerciales con China, dado [que] el poder económico del mundo en los próximos años no estará en Estados Unidos, ni en Europa, sino en el Asia”, declara Mosquera.

Es también lo que siente la Cámara de Comercio Colombo China, y para eso destaca las bondades del país como destino ideal para inversiones.

“A las empresas chinas seguramente les parecerá atractivo el tema de reducción de tasa impositiva: Colombia tiene un régimen de zonas francas con tasa impositiva menor a la del territorio nacional de 20% versus el 33% de zonas no francas; eso ya es un incentivo y quizás [si] esa tasa impositiva fuera menor, pues más empresas chinas se verían más atraídas al mercado colombiano para desarrollar sus operaciones", teoriza Suárez.

Para el director ejecutivo de la Cámara, Colombia es el mercado más importante de la región: “Geográficamente estamos estratégicamente ubicados y tenemos una mano de obra calificada que ha hecho que las empresas chinas se sientan interesadas en establecerse en el país”. Por eso insiste en que la labor de promoción y comunicación entre ambos gobiernos va a ser muy importante para que continúe la llegada de más inversión china a Colombia.

Para el director ejecutivo de la Cámara, Colombia es uno de los mercados más importantes de la región: “Geográficamente estamos estratégicamente ubicados y tenemos una mano de obra calificada que ha hecho que las empresas chinas se sientan interesadas en establecerse en el país”. Por eso insiste en que la labor de promoción de Colombia como destino de inversión y la comunicación entre ambos gobiernos, labores que se han venido realizando de manera continua y efectiva en los últimos años, van a ser muy importantes para que continúe la llegada de más inversión china a Colombia.

La afirmación de Suárez podría ser una velada alusión a que Colombia se debate entre las puertas que se abren con China y su histórica dependencia con Estados Unidos.

Algo que Mosquera no duda en afirmar.

“Hace rato que América Latina es teatro de disputas imperiales entre Estados Unidos y China. Y es allí dentro de todo ese contexto que se debe examinar el papel de Colombia en sus relaciones comerciales con China. Colombia está en el centro del desarrollo de la ruta de la Seda tanto del Gran Caribe como de la Cuenca del Pacífico en América, dado que, geográficamente, está en línea directa de frente a la China”, asevera.

Para el escritor, Colombia tiene tres zonas que harían una diferencia en el comercio continental si llega a construir tres mega puertos de aguas profundas con sus respectivas zonas industriales. “El primero en Tribugá. El segundo, en bahía Aguacates, futuros complejos portuarios e industriales que se pueden integrar mediante una carretera costanera y luego, mediante una vía férrea, unirlos con un tercer mega puerto de aguas profundas y una futura zona industrial en Tarena, en el Atlántico”, afirma.

Para Mosquera eso convertiría a Colombia en el centro más importante, estratégico y competitivo del continente. Pero también significa un cambio con lo que ha hecho hasta ahora en términos de sus vínculos económicos con el Norte. “Seguir mirando en cuanto a relaciones comerciales hacia Estados Unidos es estar de espaldas al nuevo orden mundial. Porque el centro del poder se ubicará en el estrecho de Malaca, que une las rutas comerciales del Pacífico y el Índico, donde se concentrarán dos de las tres principales potencias económicas del mundo: China e India”, advierte.

Lo que busca la Cámara Colombo China junto con Procolombia, en tanto, es que las empresas chinas vean a Colombia como un hub de distribución regional, “para que lleguen esas empresas a desarrollar procesos productivos, no solo para el mercado colombiano sino tambien para que desde Colombia exporten a otros países. Lo anterior, aporta al empleo y al desarrollo del país, así gran parte muchas de estas empresas también aportan transferencia de conocimiento y tecnología a Colombia”, indica el directivo.

Junto a ello, Suárez no deja de relevar la importancia de la profundización del comercio para su institución.

“Todavía desde la Cámara creemos que hay un potencial mucho más fuerte para que nuevas empresas puedan exportar al mercado chino y las exportaciones de Colombia puedan crecer aún más porque tienen todo el potencial. Prueba de ello son nuestros aliados Chile y Perú, que teniendo un tratado de libre comercio con China realmente han sabido aprovecharlo para que sus productos entren a este mercado”. Si bien, las exportaciones colombianas no minero energéticas a China aumentaron un 28% en 2020 en comparación con el 2019, todavía tienen un gran potencial de mayor crecimiento.

Y aunque un TLC China-Colombia no está en la agenda política de este gobierno, a Suárez le parece una posibilidad válida de explorar, a pesar de los miedos de algunos sectores del sector privado. “[Se considera que] va a venir una avalancha de importaciones de productos chinos al país que pueden poner en riesgo la industria local. Sin embargo, si se saben manejar las condiciones del tratado, podría ser una oportunidad muy importante para las exportaciones colombianas, teniendo las reglas muy claras sobre ciertos sectores de la producción nacional”, concluye.