Cuba, país que en la última década ha vivido un profundo proceso de actualización de su modelo económico, busca poner en igualdad de condiciones al sector estatal y al naciente pero pujante sector privado, según la explicación de funcionarios y emprendedores.

El gobierno organiza por esa razón distintos eventos en que empresas de todo tipo muestran y comercializan sus productos, en un intento no sólo por satisfacer la demanda popular, sino también establecer encadenamientos entre todos los actores económicos.

"Esta actividad complementa todo el comercio en Cuba, donde participan todos los actores económicos", explicó a Xinhua la directora general de Servicios del Ministerio del Comercio Interior, Sonia Mantrana, desde un céntrico recinto ferial de La Habana, donde confluyen casi medio millar de entidades cubanas de todo el país.

Unidades del sistema empresarial estatal, así como micro, pequeñas y medianas empresas privadas, además de cooperativas no agropecuarias, exponen y venden desde utensilios para el hogar, alimentos, ropa y calzado hasta vehículos eléctricos.

De manera paralela, la amplia oferta de la feria permite enfrentar el impacto de la inflación que sufre el país, consecuencia del doble golpe tanto por la pandemia de la enfermedad del nuevo coronavirus (COVID-19), como por el recrudecimiento del boqueo que Estados Unidos aplica a Cuba desde hace más de medio siglo.

Cifras oficiales situaron la inflación por arriba del 70% en 2021, año en que la economía cubana tuvo un ligero aumento del 2%, tras una caída de 11% en 2020.

"Siempre que hay algún tipo de festival o evento de este tipo tratamos de estar porque es una oportunidad de encuentro entre todas las formas de gestión de la economía y además porque es un intento por hacer avanzar al país", afirmó Javier Alejandro García, miembro de la empresa privada Producciones MUHIA.

Esta empresa, una de las nuevas aprobadas por el gobierno, produce productos de aseo y limpieza, además de que en su cartera de negocios tiene a varias empresas del sector estatal.

García, un joven que cambió los estudios de medicina por el mundo empresarial, está convencido de que el sector privado puede ayudar a proveer a un mercado deficitario y dependiente de las importaciones.

Con esa opinión coincidió Romy Hernández, una joven que trabaja como vendedora en Producciones GAMA, un emprendimiento privado dedicado a la confección de esponjas para fregar.

"Tratamos de cubrir un nicho del mercado que aún está virgen", señaló Hernández, quien no obstante apuntó que el camino es complicado por el desafío que constituye la dependencia de la economía cubana de las importaciones.

Desde septiembre último, el gobierno continúa con la ampliación del trabajo privado mediante la constitución fuera de la sombrilla estatal de más de 2.000 micro, pequeñas y medianas empresas, así como de cooperativas no agropecuarias, entidades que de conjunto aportan unos 30.000 nuevos empleos.

Funcionarios cubanos han señalado que el sector privado debe ser un complemento que aporte nuevos productos y servicios, además de que promueva al mismo tiempo una competencia que vigorice el desempeño de las empresas estatales.

"La incorporación de nuevos actores a la economía debe contribuir a dinamizarla a partir de encadenamientos productivos y la competencia", indicó en una reciente comparecencia televisiva el viceprimer ministro y titular de Economía y Planificación, Alejandro Gil.

Aunque la empresa estatal socialista sigue como el principal actor, el naciente sector privado comienza a tomar relieve en el escenario comercial de Cuba, que busca conjurar la actual crisis económica.