Londres.- La primera ministra británica, Theresa May, dijo este domingo que su destitución conllevaría el riesgo de retrasar el Brexit y que no permitiría que las especulaciones sobre su permanencia en el cargo la distraigan durante una semana crítica de negociaciones.

Desde que el miércoles se conociera la existencia de un borrador de acuerdo de divorcio con la Unión Europea, el liderazgo de May se ha visto sometido a una enorme presión debido a la renuncia de varios ministros, incluido su ministro del Brexit, y la reacción de algunos parlamentarios de su propio partido que instan a reemplazarla.

Para que tenga lugar una moción de censura, 48 diputados del Partido Conservador deben enviar una carta a Graham Brady, presidente del llamado Comité 1922 del partido.

Más de 20 diputados han dicho públicamente que han enviado la carta, pero se cree que otros lo habrían hecho de manera confidencial. Brady dijo a la radio de la BBC el domingo que aún no se había alcanzado el umbral de los 48.

"Estos próximos siete días serán críticos, se trata del futuro de este país", dijo May a Sky News. "No me voy a distraer del trabajo importante".

"Un cambio de liderazgo en este punto no va a hacer que las negociaciones sean más fáciles... en realidad lo que pasaría es que habría un riesgo de que demoremos las negociaciones, por lo que habría un riesgo de que el Brexit se retrase o se frustre".

May dijo que los equipos de negociación estaban trabajando "mientras hablamos" y que tenía la intención de ir a Bruselas y reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Dijo que también hablará con otros líderes de la UE antes de una cumbre de la UE para discutir el acuerdo el 25 de noviembre.

Varios periódicos británicos informaron de que cinco ministros a favor del Brexit estaban trabajando juntos para presionar a May con el fin de que cambie el acuerdo, pero en una columna publicada el domingo en el Sun, May dijo que no veía ningún plan alternativo sobre la mesa.

El exministro del Brexit, Dominic Raab, quien renunció el jueves en protesta por el acuerdo, dijo que apoyaba a May como líder, pero que su acuerdo era "fatalmente defectuoso" y no creía que fuera aprobado por el Parlamento. Dijo que May debe cambiar de rumbo.

"Sigo pensando que se podría llegar a un acuerdo (...), necesitamos cambiar el rumbo", dijo Raab a la BBC.

"El mayor riesgo de se produzca una salida sin acuerdo es que llevemos un mal acuerdo a la Cámara de los Comunes (...) Es muy importante tomar medidas ahora".

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, dijo que su partido votaría en contra del acuerdo de May cuando llegara al Parlamento, pero se distanció de los llamamientos a un voto popular sobre el acuerdo final.

"Es una opción para el futuro, pero no es una opción para hoy, porque si tuviéramos un referéndum mañana, ¿cuál será la pregunta? ¿Cuál será la pregunta?", dijo Corbyn a Sky News.