Londres. El Parlamento británico debe ser convocado de manera inmediata para debatir el Brexit, dijo este lunes el portavoz de finanzas del opositor Partido Laborista, John McDonnell, tras la filtración de documentos oficiales que alertaron de una posible escasez de alimentos, combustible y medicinas.

A Reino Unido le quedan menos de 74 días para resolver una crisis que dura ya tres años y está enfrentando al país con la Unión Europea, su socio comercial más estrecho, y al Parlamento con el Ejecutivo. El resultado significará su movimiento geopolítico más significativo desde la Segunda Guerra Mundial.

El primer ministro, Boris Johnson, asegura que Reino Unido dejará la UE el 31 de octubre con o sin acuerdo de transición. Sus llamados para que la UE renegocie el actual pacto de salida han sido rechazados hasta la fecha por Bruselas.

Esto coloca a Londres en camino a una salida descontrolada, que según una evaluación publicada el domingo por el diario The Sunday Times, colapsaría los puertos, aumentaría el riesgo de protestas públicas y provocaría una grave disrupción en la quinta mayor economía del mundo.

Los comentarios del líder del Partido Laborista añadieron peso a una petición realizada el domingo y firmada por más de 100 legisladores, para convocar al Parlamento y discutir lo que calificaron como una "emergencia nacional".

McDonnell, "número dos" del Partido Laborista, dijo a BBC radio que "es necesario que los parlamentarios vuelvan de nuevo, porque necesitamos tiempo ahora para celebrar un debate adecuado y discutir esto".

Sus comentarios añadieron peso a una petición realizada el domingo y firmada por más de 100 legisladores, para convocar al Parlamento y discutir lo que calificaron como una "emergencia nacional".

En la actualidad, el Parlamento no tiene previsto reunirse de nuevo hasta el 3 de septiembre, cuando celebrará una corta sesión antes de volver a entrar en un paréntesis para permitir que los partidos realicen sus conferencias anuales.

Johnson se embarcará esta semana en su primer viaje al exterior como primer ministro, con visitas a la canciller alemana, Angela Merkel, en Berlín el miércoles y al presidente francés, Emmanuel Macron, en París el jueves. A ambos les dirá que el Parlamento no puede detener el Brexit y que debe sellarse un nuevo acuerdo para impedir un adiós no pactado.