Londres. El Gobierno británico ha esbozado sus prioridades y líneas rojas para las negociaciones sobre el marco legal que regirá las futuras relaciones con la Unión Europea, en las que quiere trabajar de forma "rápida y decidida" para lograr "progresos" antes de junio, fecha en la que se planteará si es necesario seguir en la mesa.

Reino Unido abandonó la UE el 31 de enero, tras varias prórrogas que incluyeron unas elecciones parlamentarias de por medio. El Gobierno de Boris Johnson, que salió reforzado de dichos comicios, debe ahora establecer el detalle de las relaciones futuras, teniendo en cuenta que el plazo de la transición expira el 31 de diciembre.

"El Gobierno no ampliará el periodo de transición contemplado en el Acuerdo de Retirada", ha advertido Londres en su documento, en el que defiende que hay tiempo "suficiente" para llegar a un acuerdo y que Reino Unido pueda "recuperar por completo su independencia económica y política".

El Ejecutivo de Johnson prevé analizar en junio los avances alcanzados en las sucesivas rondas de negociación. Entonces, y en función de si ha habido "progresos" al menos en las partes más "controvertidas", la parte británica decidirá si opta por dejar el proceso y "centrarse únicamente en las preparaciones internas para culminar el periodo de transición de una forma ordenada".

"El Gobierno no negociará ningún acuerdo en el que Reino Unido no tenga control de sus propias leyes y de su vida política", lo que implica eliminar cualquier requisito de alineamiento con la normativa y las instituciones comunitarias.

En condiciones normales, ha esgrimido Londres, todo debería quedar listo en el mes de septiembre.

Canadá como modelo. Londres aspira a una relación "entre iguales" en la que Reino Unido disponga de "autonomía legal plena". "El Gobierno no negociará ningún acuerdo en el que Reino Unido no tenga control de sus propias leyes y de su vida política", lo que implica eliminar cualquier requisito de alineamiento con la normativa y las instituciones comunitarias, "incluido el Tribunal de Justicia".

En términos comerciales, Reino Unido aspira a un pacto "en línea" al que ya se ha suscrito en los últimos años con otros países, entre los cuales menciona expresamente en el documento a Canadá. Cuestiones como pesca, energía, transporte o cooperación policial deben disponer también de pactos específicos, según el documento.

Las líneas rojas británicas deben ahora encajar con las de los Veintisiete, que dieron luz verde el martes al inicio de las negociaciones con la meta de alcanzar un acuerdo comercial "ambicioso, extenso y equilibrado", sin aranceles ni cuotas para las exportaciones siempre que se garantice el "juego limpio" en materia de competencia.

Todo ello, dentro de un marco de relación futura que, tal y como pidió España, dejará fuera Gibraltar. El Ejecutivo británico ha señalado en su nota que "actuará en nombre de todos los territorios de cuyas relaciones internacionales es responsable", en un mensaje dirigido principalmente a áreas como Escocia o Irlanda del Norte.