Rio de Janeiro.- La economía brasileña podría crecer un 20% hasta 2040 si el país sudamericano tuviera un flujo migratorio parecido al de naciones que tienen políticas de atracción de mano de obra extranjera, como Canadá, Australia, Alemania o Estados Unidos, según un estudio realizado por la Fundación Getulio Vargas (FGV).

Los autores del informe eligieron estos cuatro países porque se convirtieron en referencia en la creación de agencias destinadas en atraer trabajadores cualificados de otros países para compensar el envejecimiento de sus poblaciones, un fenómeno demográfico que ya empezó a suceder en Brasil.

Para Wagner Oliveira, pesquisador del área de migración de la FGV, "cualquier país tiende a tener un resfriamiento del crecimiento económico simplemente porque la población va envejeciendo. El grupo en edad activa disminuye y el de inactivos aumenta. Estos países crearon departamentos gubernamentales que mapean constantemente el mercado de trabajo para identificar qué tipo de profesional está faltando y abren estas oportunidades para inmigrantes de aquel sector".

En Brasil, la población en edad de trabajar (entre los 15 y los 64 años), empezará a envejecer en 2038, según las proyecciones del gobierno. No obstante, el estudio de la FGV sugiere utilizar recursos humanos de fuera para amenizar los impactos en la economía, algo que no está en los planos de las autoridades.

"Tenemos una óptima política de acogida de inmigrantes. Facilitamos la entrada, la legalización de los documentos, pero fallamos en la integración, principalmente en el mercado de trabajo", explicó a Xinhua Joao Marques, otro de los autores del informe.

Para la abogada Christina Aires, que representa a la Confederación Nacional de la Industria (CNI) en el Consejo Nacional de Inmigración (CNIg), "tenemos fallos estructurales de educación que crean vacíos en áreas que necesitan de tecnología e innovación. Necesitan ser corregidas, pero esto lleva tiempo. Entonces, las empresas tienen que tener la posibilidad de mirar al mercado mundial y con menos burocracia para atraer especialistas".

Actualmente, hay cerca de 1,2 millones de extranjeros viviendo en Brasil, lo que representa poco más del 0,5% de toda la población del país. Se trata de una cantidad muy pequeña en comparación con países como Canadá y Australia, donde los extranjeros llegan a ser el 20% de la población.

Sin una política estructurada para atraer talentos, la economía brasileña se aprovecha más de los   emprendedores extranjeros que eligen el país para abrir su negocio, aunque generalmente en sectores en los que ya hay mano de obra local.

Debido a la crisis económica que sufrió Brasil entre 2015 y 2016, las autorizaciones de visado para trabajar en empresas brasileñas cayeron un 62 por ciento entre 2011 y 2017, cuando se emitieron 26.000 permisos para trabajar. Más de la mitad de ellos (13.448), según datos del Ministerio de Trabajo, fueron para inmigrantes con estudios superiores.