Buenos Aires. Argentina logró en el último mes frenar la escalada del dólar estadounidense y el vertiginoso ascenso de la inflación, que en septiembre registró su pico más alto al alcanzar el 6,5%, según datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

A semanas para el cierre de 2018, el gobierno y una política monetaria liderada por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) lograron que la divisa no supere el techo de los 40 pesos por unidad y, a su vez, reducir en más de dos puntos porcentuales el alza de precios que cerró en noviembre en 3,2%.

No obstante, la inflación en Argentina acumula en el año un 43,9% y totaliza un 48,5% en términos interanuales, según el INDEC.

De acuerdo con analistas privados consultados por el BCRA, la inflación podría cerrar el año en un 47,5%.

En 2017, el país sudamericano cerró con una inflación de 24,8%, la segunda más alta de América Latina, detrás de Venezuela, pero el aumento de precios arreció después de que a finales de abril pasado Argentina experimentara una volatilidad cambiaria que depreció al peso, la moneda local, en más del 100%.

En 2019, Argentina dispondrá de al menos US$22.800 millones en el marco del programa financiero con el FMI, lo cual en versión de analistas, representa más de la mitad de las necesidades crediticias del país sudamericano para ese año.

La escalada del dólar entre abril y mayo, sumada a una intensa sequía, la más fuerte en cinco décadas que afectó las cosechas, principalmente de soya, restando al menos US$8.000 millones de ingresos, condujeron al pronóstico de caída del Producto Bruto Interno (PBI) de un 2,4% para fines de 2018, a la vez que propiciaron la renuncia de dos titulares del BCRA en menos de 10 meses.

A mediados del año, el gobierno argentino inició conversaciones con directivos del Fondo Monetario Internacional (FMI) para obtener una línea de crédito "Stand by" de "alto acceso", que permitiera a la nación austral adquirir un préstamo de US$50.000 millones de dólares para enviar señales de calma a los mercados.

De acuerdo con el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien lideró el proceso de recurrencia de Argentina al FMI, esta decisión tuvo carácter "preventivo" al apuntar un elevado déficit fiscal en este país, aunado a factores externos como las progresivas alzas de las tasas de interés de la Reserva Federal estadounidense (FED, por sus siglas en inglés).

"Estamos comprometidos con un camino de convergencia al equilibrio fiscal que ratifica este programa en el cual recibimos el apoyo del fondo", dijo Dujovne en esa ocasión al referirse al primer acuerdo con el FMI en el que la meta era lograr un déficit cero para el año 2020.

Luego de un par de meses de relativa calma en el mercado cambiario, la divisa estadounidense volvió a arreciar en agosto y septiembre, motivando la renuncia del entonces titular del BCRA, Luis Caputo.

El gobierno argentino aseguró en la ocasión que requería apresurar nuevos desembolsos del crédito acordado con el FMI para, nuevamente, enviar señales de capacidad de pago a los inversionistas.

 

El organismo financiero y el Ejecutivo iniciaron así conversaciones para renovar el programa crediticio, el cual fue anunciado a finales de septiembre, y que amplió a la cifra de US$57.100 millones el préstamo del FMI a Argentina, aunque posteriormente se confirmó que el desembolso total sería de US$56.300 millones.

En 2019, Argentina dispondrá de al menos US$22.800 millones en el marco del programa financiero con el FMI, lo cual en versión de analistas, representa más de la mitad de las necesidades crediticias del país sudamericano para ese año en el que además se celebrarán elecciones presidenciales.

Para economistas locales, como el ex presidente del Banco Nación (entidad oficial), Carlos Melconian, "no hay posibilidades de que la economía llegue a una plena reactivación para las elecciones", argumentando un "elevado gasto público".

Otros analistas no son tan optimistas respecto a una recuperación de la economía local, pese a la desaceleración de la inflación y una aparente calma en el tipo de cambio, al destacar el incremento de la pobreza, que según el último estudio del Observatorio de Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) se ubica en 33,6%, la más alta de la última década.

Según datos oficiales, la pobreza en Argentina afectó al 27,3% de la población a finales de septiembre. A lo cual se sumó la inflación de octubre, una de las más altas del año, que llevó a una mayor alza en los precios.

El pasado 10 de diciembre, el ministro Dujovne abogó por un año 2019 "más tranquilo" en materia económica, destacando las óptimas previsiones sobre la cosecha en rubros agrícolas elementales para el país, además de exportaciones más competitivas producto de un tipo de cambio más favorable para el sector.

"Espero que el año que viene sea menos visible la economía y tengamos un año más tranquilo", aseguró Dujovne en un mensaje a periodistas en el Palacio de Hacienda desde Buenos Aires, la capital argentina.