Buenos Aires. Argentina puede evitar la reestructuración de sus bonos si los funcionarios revierten a tiempo las medidas de austeridad que sofocan el crecimiento para estimular el crecimiento económico y eludir una crisis de deuda, dijo el economista Joseph Stiglitz, ganador del Premio Nobel.

Una aplastante derrota del presidente Mauricio Macri en las elecciones primarias del 11 de agosto frente al opositor de centroizquierda Alberto Fernández provocó un colapso de la moneda doméstica y alteró a los inversores, ya que dejó al mandatario prácticamente sin chances de ser reelecto.

La tercera economía más grande de la región se contraerá un 1,5% este año, según la última encuesta de analistas difundida por el banco central. Los analistas proyectaron un crecimiento del 2% en 2020.

"El problema es que las políticas a las que se había comprometido el Gobierno no conducían al crecimiento económico", dijo Stiglitz a Reuters en una entrevista telefónica. "La austeridad y los presupuestos ajustados conducen a un bajo crecimiento y eso hace que la deuda sea menos sostenible".

El peronista Fernández, que criticó las políticas de austeridad que apuntaban a reducir el déficit fiscal pero que afectaron el crecimiento, advirtió durante el fin de semana que podría ser necesaria una reestructuración de la deuda argentina.

"Si es suficiente para evitar una reestructuración de deuda depende de cuán profundo sea el agujero que Macri cavó en los últimos tres años y medio", dijo Stiglitz, un execonomista jefe del Banco Mundial.

"Creo que es inequívocamente probable que (Fernández) tenga una mejor política", dijo Stiglitz a Reuters en una entrevista telefónica.

"Si es suficiente para evitar una reestructuración de deuda depende de cuán profundo sea el agujero que Macri cavó en los últimos tres años y medio", dijo Stiglitz, un execonomista jefe del Banco Mundial.

Tras el golpe que significó la derrota en las elecciones primarias, Macri relajó la semana pasada las políticas fiscales que había promulgado en función de un acuerdo de financiación del Fondo Monetario Internacional (FMI) por US$57.000 millones que se firmó a mediados del 2018.

En un cambio radical, redujo los impuestos a los alimentos y aumentó el gasto en asistencia social, entre otras medidas.

La próxima revisión del acuerdo con el FMI en septiembre debería dar una señal acerca de si el organismo todavía considera que el país puede pagar sus obligaciones.

Otro punto crítico será el segundo trimestre de 2020, cuando Argentina tiene programado hacer pagos de deuda por US$20.000 millones, muy por encima de los 5.600 millones de deuda del primer trimestre.

Macri asumió en diciembre de 2015 con la promesa de reintegrar a Argentina a los mercados internacionales tras años de veda por una larga disputa con tenedores de títulos que habían rechazado los términos ofrecidos por el país en las reestructuraciones de bonos anteriores.

La predecesora de Macri, Cristina Fernández de Kirchner, que llevó adelante una política de alto gasto fiscal, es candidata a vicepresidenta de Alberto Fernández.

Desde aquel muy bajo nivel de endeudamiento que dejó el Gobierno de Fernández de Kirchner, Macri emitió demasiada deuda de forma muy rápida, dijo Stiglitz.

"Él comenzó con una pizarra casi limpia y pidió prestado demasiado. Apostó en grande y apostó mal", agregó.

El ministro de Hacienda Nicolás Dujovne renunció el sábado y fue reemplazado por Hernán Lacunza, quien ocupaba el mismo cargo en la provincia de Buenos Aires.

El fin de semana, Fernández dijo que el país en estas condiciones no puede pagar las obligaciones que asumió, según una entrevista que publicó el diario Clarín.