Ciudad de México.- La contracción esperada para la economía mexicana en 2020 presenta riesgos a la baja que están guiados por el impacto que tendrá la enfermedad por coronavirus en el territorio, las medidas que se tomarán para reducir el contagio y el efecto que tendrá una mayor desaceleración de Estados Unidos, advirtió el economista en jefe para México y Canadá de Bank of America Securities, Carlos Capistrán.

Desde Nueva York, dice que es difícil ahora mismo anticipar la magnitud y tiempo del choque por coronavirus en México, por lo que no se puede tampoco prever el momento del año en que se reactivará la actividad.

El economista que fue el primero en llevar su expectativa del PIB para México a una contracción este año, de 0,1%, dice que las medidas que están tomando universidades, escuelas e incluso el cuerpo legislativo, para reducir actividades, tendrán efecto en la demanda de bienes, servicios y hasta de energéticos como la gasolina.

Esto tendrá un impacto económico, al que tendrán que agregarse las cancelaciones de viajes de negocios y turísticos que representan un importante flujo de recursos, sobre todo en esta temporada del llamado Spring Break de Estados Unidos, y la proximidad de Semana Santa, refirió en entrevista.

El contexto también se deteriora al tomar en cuenta la decisión reciente tomada por el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien restringió todos los vuelos de Europa hacia aquel país por un lapso de 30 días.

Actualmente, BofA tiene un pronóstico del PIB para Estados Unidos de 1,2%; pero este tipo de medidas pueden conducir a un desempeño económico menor, reconoció.

La mayor desaceleración de EU podría impactar directamente en la actividad de la economía mexicana, pues indicaría menor demanda de productos locales y menor flujo de turismo, acotó.

Sin espacio fiscal. El experto explica que a pesar de que están cubiertos los ingresos por petróleo, podría completarse una disminución en un menor volumen de exportación.

A este entorno hay que agregar que un escenario de contracción económica que ya viene desde atrás, no es propicia para esperar ingresos tributarios.

Esto significa que difícilmente tendrán para proveer estímulos fiscales que no pongan nerviosas a las calificadoras.

El entorno de la caída de precios de petróleo también impone un punto de fuerte presión para Pemex y las finanzas públicas, por lo que no descarta que este mismo año, la petrolera pierda el grado de inversión “en las calificadoras”.

Y este entorno podría propiciar un recorte en la calificación soberana de México, sin que se ponga en riesgo el grado de inversión, matizó.

El deterioro en las calificaciones de México y Pemex, impondrá menor disponibilidad de fondos para los emisores corporativos y financieros, lo que a su vez también presionará a la actividad económica.