Buenos Aires. El ambicioso objetivo de Argentina de llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos para renovar casi US$70.000 millones en deuda para fines de marzo nunca fue fácil. Ahora, el brote de coronavirus y la caída de los mercados de bonos amenazan con complicar aún más las cosas.

El país sudamericano busca un "alivio sustancial", dijo a Reuters el ministro de Economía, Martín Guzmán, la semana pasada, pero está lejos de llegar a la fecha límite del 31 de marzo para un acuerdo, con reuniones con acreedores afectados por el virus calificado como pandémico.

Argentina impuso cuarentenas y suspendió los viajes con Estados Unidos y países de Europa, donde se encuentran los principales acreedores, incluidos Pimco y BlackRock Inc. El país tiene 56 casos de afectados de coronavirus y dos muertes, según datos oficiales.

"El calendario (del Gobierno) nunca fue realista, para empezar, y las consecuencias del virus lo están ralentizando aún más", dijo un tenedor de bonos con sede en Estados Unidos involucrado en uno de los comités de acreedores de la deuda argentina.

"Para poner esto en perspectiva, algunos de los asesores financieros que habían viajado a Argentina para ayudar con el proceso ahora están en medio de una cuarentena de dos semanas", dijo el inversionista. "Siempre hemos considerado mayo como un marco de tiempo más realista".

El ministro de Finanzas, Martín Guzmán dijo a Reuters que las conversaciones pueden superar el plazo del 31 de marzo por "unos días", ya que las presentaciones itinerantes de la propuesta de deuda del Gobierno se ha visto afectada por el virus.

Guzmán dijo a Reuters que las conversaciones pueden superar el plazo del 31 de marzo por "unos días", ya que las presentaciones itinerantes de la propuesta de deuda del Gobierno se ha visto afectada por el virus.

"El plan era hacer una presentación itinerante. Ahora estamos monitoreando de cerca la situación del coronavirus, lo que hace que viajar sea difícil para todos", dijo Guzmán a Reuters, y agregó que algunas reuniones se realizaban de forma remota por video.

"De hecho, la videoconferencia podría convertirse en una opción a la que recurriremos más en los próximos días (...) Las reuniones en persona son mejores, pero existen limitaciones para lo que podemos hacer en las circunstancias actuales".

En medio del brote de coronavirus, los mercados argentinos se han visto fuertemente afectados en línea con los activos globales, y algunos bonos bajaron por debajo de 30 centavos por dólar y a niveles inferiores a los de agosto pasado, cuando hubo un fuerte colapso.

Esto podría abrir la puerta a los fondos buitre, que podrían trabar las negociaciones por la deuda, dijo Mariano Marco del Pont, operador jefe en Silver Cloud Advisors, en Buenos Aires. "Eso significaría más dolor para el país", añadió.

Alberto Bernal, estratega jefe de mercados emergentes de XP Investments, en Nueva York, lo dijo sin rodeos: "Lo peor se pone con las cuarentenas, lo peor para el destino de la reestructuración".

Crecimiento golpeado. Los economistas locales dijeron que están subiendo sus pronósticos de recesión debido al virus. Esto a su vez dañaría la capacidad del país agroexportador de cumplir con su obligaciones de deuda.

"El colapso global es malo para la economía argentina. Eso es malo para las negociaciones. Y si no negociamos rápido, la probabilidad de incumplimiento aumenta cada día", dijo Mateo Reschini, un comerciante de la correduría LBO, con sede en Rosario.

Camilo Tiscornia, economista de la consultora C&T en Buenos Aires, dijo que la economía caerá 2,5% este año, por encima del 1,4% de contracción que había previsto antes.

Por otro lado, algunos advirtieron un posible beneficio para Argentina: la caída en los precios de los bonos y la desaceleración esperada en el crecimiento económico mundial podría empujar a los acreedores más desesperados a aceptar cualquier oferta de reestructuración de Argentina.

Joseph Stiglitz, un economista ganador del Premio Nobel y mentor de Guzmán en la Universidad de Columbia, dijo que el efecto del virus en los mercados podría reducir las expectativas de una manera que realmente favorezca a Argentina en sus negociaciones con los tenedores de bonos.

"El precio de mercado está dando una expectativa de lo que Argentina podría o debería o lo hará. Si Argentina ofrece más que esa expectativa, entonces la gente se siente bien", dijo Stiglitz a Reuters.

"Esto puede o no ser racional, pero puede afectar" el resultado, añadió.

Argentina tiene un historial de incumplimientos de pagos. Un puñado de fondos rechazó los términos de reestructuración ofrecidos por Argentina después de su default del 2002, lo que llevó a un enfrentamiento de más de una década que ha prolongado el alejamiento del país de los mercados.

El país ahora necesita más flexibilidad, dijo Guzmán.

"Claramente estamos ahora en tiempos de incertidumbre global muy alta y las políticas macroeconómicas deben ser flexibles para adaptarse a la múltiples contingencias que en este entorno pueden ocurrir", sostuvo.