Brasilia.- Jair Bolsonaro, que asumió este martes la presidencia de Brasil, reconoce la importancia del Mercosur para Brasil y las eventuales dificultades con el bloque serán tratadas por el Ministerio de Relaciones Exteriores, dijo su jefe del gabinete, Onyx Lorenzoni.

El funcionario, cuyo cargo oficial es ministro de Casa Civil, indicó durante una entrevista previa a la toma de mando, que entre las primeras decisiones del gobierno de Bolsonaro habrá decretos para la desburocratización y que el futuro ministro de Economía, Paulo Guedes, estará a cargo de la elaboración de un plan de combate al déficit primario.

Bolsonaro asumió el martes como presidente de Brasil con la promesa de un gobierno que rompa con los paradigmas imperantes, desde el modelo de negociación con el Congreso hasta la comunicación con la sociedad civil.

Por su parte, los empresarios se muestran ansiosos por ver a Bolsonaro al mando del país junto a un equipo de economistas ortodoxos liderados por el banquero de inversión Paulo Guedes, quien ha prometido una acción rápida para poner bajo control el déficit presupuestario de Brasil.

Guedes planea vender tantas compañías estatales como sea posible en una privatización que proyecta podría recaudar eventualmente hasta US$257.000 millones para ayudar a restaurar las finanzas del gobierno.

Paulo Guedes planea vender tantas compañías estatales como sea posible en una privatización que proyecta podría recaudar eventualmente hasta US$257.000 millones para ayudar a restaurar las finanzas del gobierno.

La medida clave, sin embargo, para reducir el déficit y detener un peligroso aumento de la deuda pública de Brasil será la reforma al costoso sistema de pensiones del país, la que se anticipa como el mayor de sus desafíos en el Congreso.

Brian Winter, vicepresidente para asuntos políticos en el Americas Society and Council of the Americas en Nueva York dijo que considera que Bolsonaro puede ser un factor bueno para la economía y probablemente negativo en el área de medioambiente y derechos humanos.

"La pregunta central es si esas cosas pueden separarse. La mayoría de Wall Street dice que sí. Yo tengo mis dudas", dijo.

La seguridad del cambio de mando del martes generó un despliegue sin precedentes después de que Bolsonaro fuera blanco de un apuñalamiento durante un evento de campaña en septiembre que lo mantuvo hospitalizado por varios días.