Buenos Aires. Los bonos de Argentina cerraron en baja este miércoles y el riesgo país subía en una plaza atenta a señales sobre el futuro de la oferta de reestructuración de deuda soberana que hizo el país y que fue rechazada por dos grupos de tenedores de bonos.

El miércoles vencen US$500 millones en intereses de bonos y, si el país no los cancela, se iniciaría un período de gracia de 30 días antes de que se declare el "default".

Argentina ofreció a sus acreedores un recorte de intereses del 62%, un período de gracia de tres años y una quita de capital del 5,4% sobre su deuda a reestructurar por unos US$70.000 millones.

"La posición de los bonistas al día de hoy podría significar una mejora de US$10, pero creemos que el gobierno tendría margen para mejorar la propuesta en no más de US$5, por lo que aún resta un 'gap' por cerrar", dijo la consultora Delphos investment.

Añadió que "a pesar de esto, la posición del gobierno al día de hoy parecería ser bastante firme. De ser así, el default luciría como el escenario más probable".

El riesgo país de Argentina, medido por el banco JP.Morgan, subía 240 puntos básicos a 3.857 unidades a las 17.00 hora local (2000 GMT), luego de caer unas 500 unidades el viernes luego del anuncio de reestructuración y de finalizar el 2019 en 1.770 unidades.

Los bonos soberanos en la plaza extrabursátil local finalizaron con una merma promedio del 2,2%, encabezados por la tendencia negativa de las emisiones en dólares de mayor liquidez.

"Una vez más los activos domésticos exhiben un comportamiento mixto, ya que los ADRs se acoplan selectivamente al rebote externo, mientras que los bonos siguen envueltos en preocupaciones sobre la reestructuración, ante la decisión de no abonar las rentas por unos 500 millones de dólares de los (bonos) Globales, lo cual activará el período de gracia hasta el 22 de mayo", dijo Gustavo Ber, economista de Estudio Ber.

El índice bursátil líder S&P Merval mejoró un 1,05%, a un cierre provisorio de 30.554,88 unidades, en línea con la tendencia de los mercados externos ante una recuperación en los precios del petróleo.

El peso en el mercado mayorista se depreció un 0,21% a un renovado mínimo histórico de 66,22/66,23 unidades por dólar, en una plaza que mantiene una caída diaria controlada por el banco central.

Fuentes privadas del mercado estimaron que la autoridad monetaria tuvo que desprenderse de unos US$70 millones para atender una mayor demanda de divisas.

La moneda doméstica en el segmento marginal operó en torno a las 110 unidades por dólar, en un mercado muy reducido por la cuarentena impuesta por el Gobierno para lidiar con el coronavirus. La brecha con el mercado oficial se amplió al 66%.

La operatoria conocida como 'contado con liquidación', que sirve para fugar capitales mediante activos ante los estrictos controles cambiarios, se ubicaba en los 110 pesos por dólar.