Londres. El inminente nuevo primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, heredará una economía que podría dirigirse hacia la desaceleración o incluso hacia la recesión, lo que minará sus fuerzas de cara las batallas que se le avecinan a un país que se prepara para abandonar la Unión Europea.

Después de haber superado las predicciones de hundimiento económico tras la votación de 2016 que eligió dejar la Unión Europea, la quinta economía más grande del mundo empieza a dar señales de alerta ante la incertidumbre del Brexit y la perspectiva de una desaceleración global.

Los datos que se conocerán el 9 de agosto, poco más de dos semanas después de la toma de posesión de Johnson como primer ministro, podrían mostrar que la actividad económica se contrajo en el segundo trimestre por primera vez desde 2012.

En buena parte se trata probablemente de una cuestión temporal: las empresas comenzaron a hacer preparativos desde principios de 2019 adelantando trabajo antes de la primera fecha límite fijada para el Brexit, el 29 de marzo, con los fabricantes de automóviles decidiendo cierres temporales a principios de abril, también para evitar cualquier caos derivado de la salida de la UE.

Christian Schulz, economista de Citi, dijo que una economía más débil podría aumentar las preocupaciones de los votantes sobre el Brexit y respaldar la decisión del Parlamento de resistirse a un Brexit sin acuerdo.

Pero la desaceleración en muchos sectores empeoró a medida que avanzaba el segundo trimestre, con la fecha límite del Brexit pospuesta hasta el 31 de octubre, según muestran las encuestas de los responsables de compras de las empresas.

"Los resultados de las encuestas fueron particularmente flojos en junio, lo que sugiere que es probable que el ritmo de crecimiento siga siendo débil", advirtió la semana pasada la Oficina Británica de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés). "Esto aumenta el riesgo de que la economía entre en una verdadera recesión."

También ha habido señales de un debilitamiento en el "boom" del empleo, que redujo el paro a su nivel más bajo desde 1975 y dio lugar a un aumento de los salarios.

"En mi opinión, si observamos el primer semestre del año, el crecimiento subyacente en el Reino Unido está actualmente por debajo de su potencial, y depende en gran medida de la capacidad de aguante del gasto de los hogares", dijo este mes el gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney.

Christian Schulz, economista de Citi, dijo que una economía más débil podría aumentar las preocupaciones de los votantes sobre el Brexit y respaldar la decisión del Parlamento de resistirse a un Brexit sin acuerdo.

"Eso socavaría cualquier influencia que el próximo primer ministro pudiera tener para obligar a la UE a hacer concesiones", dijo el banco estadounidense en un informe para sus clientes a principios de este mes.