Brasilia. La inflación de Brasil continuó evaporándose en mayo, según mostraron las cifras oficiales divulgadas este miércoles, ya que una caída de las tarifas de viajes aéreos y de los costos del combustible por la crisis del coronavirus dio paso a la baja más acentuada de los precios al consumidor desde agosto de 1998.

Los precios al consumidor calculados en el índice IPCA bajaron un 0,38% en mayo, menos que el declive de 0,46% estimado en el consenso de un sondeo de Reuters, pero de todas formas la mayor tasa de deflación mensual en casi 22 años.

La tasa anualizada de inflación se desaceleró a 1,9% en mayo desde el 2,4% de abril, aún ligeramente por encima de las expectativas de un sondeo de Reuters de 1,8%, pero también la menor lectura a 12 meses desde 1999, según datos de Refinitiv.

La inflación anualizada todavía está muy por debajo de la meta del Banco Central para 2020 de 4,0%, incluso considerando el margen de 1,5 puntos porcentuales para cada extremo del objetivo.

La más reciente evidencia de debilidad en los precios podría alimentar los argumentos para que el Banco Central recorte sus tasas de interés en su reunión de la próxima semana.

"El detalle del reporte mostró que el retroceso de la inflación fue generalizado. Está claro que la inflación no será una preocupación para las autoridades del Banco Central cuando se reúnan el miércoles (próximo)", dijo William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics.

La tasa de interés de referencia del Banco Central, Selic, ya se encuentra en un mínimo récord de 3%. La única gran duda ahora recae en si las autoridades del organismo la reducirán en 50 o 75 puntos base, dijeron economistas.

De acuerdo al instituto de estadísticas IBGE, los principales factores tras la deflación de mayo fueron un declive de 4,35% en los precios de la gasolina y una caída de 27,1% en los boletos de viajes aéreos, los cuales arrastraron la variación de los costos del transporte a -1,9%.