Santiago. Un índice de monedas latinoamericanas cerró la semana pasada con un alza por primera vez en las últimas siete, un avance que podría repetirse esta semana por las expectativas de medidas decididas de los bancos centrales y los gobiernos para atajar la desaceleración de la economía mundial.

En China, que este viernes recortó los requerimientos de reservas de los bancos para impulsar el crédito, las exportaciones cayeron inesperadamente en agosto, según cifras publicadas el sábado, lo que apunta a una mayor debilidad de la segunda economía y subraya la necesidad de más estímulos.

En Estados Unidos, el presidente de la Reserva Federal dio el viernes claras señales de que la semana que viene la Fed recortará por segunda vez en el año su tasa de referencia, mientras el Banco Central Europeo se prepara para mostrar su artillería este jueves.

El relajamiento monetario generalizado debería contribuir a aumentar el apetito por el riesgo y los activos latinoamericanos.

El índice de monedas latinoamericanas de MSCI subió este viernes por tercera sesión consecutiva y acumuló un avance de 1,8% en la semana, la mejor desde comienzos de febrero y cortando un largo y profundo declive.

"Varios eventos han mejorado el contexto de riesgo esta semana para los mercados emergentes. Sin embargo, es difícil argumentar por un rebote sostenido", escribieron el viernes analistas de Morgan Stanley en una nota. "No obstante, vemos una oportunidad táctica para agregar algo de riesgo".

El índice de monedas latinoamericanas de MSCI subió este viernes por tercera sesión consecutiva y acumuló un avance de 1,8% en la semana, la mejor desde comienzos de febrero y cortando un largo y profundo declive.

El peso mexicano, tras una buena semana, se beneficiará del contexto internacional, pero su desempeño dependerá de cómo reciban los inversores el presupuesto presentado el domingo por la noche por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, que redujo la meta de superávit primario.

El real brasileño también se recuperó la semana pasada de una larga racha negativa, con un avance de un 1,8% a un máximo de dos semanas de 4,05 reales por dólar, la que podría prolongarse por un ambiente internacional más propicio y tras la publicación de cifras de inflación moderadas el viernes.

Los estrategas de Morgan Stanley dijeron el viernes en una nota que la moneda brasileña era su preferida entre las de América Latina.

El peso colombiano que el viernes se empinó a máximos de una semana, pese a la mayor tensión política, podría seguir atrayendo inversiones en un ambiente de menores rendimientos en el extranjero, porque el banco central ha sido reacio a bajar la tasa de interés.

El peso chileno que cerró la semana en 712,00/712,30 unidades por dólar con un repunte semanal de un 1,33%, pese a una fuerte baja de tasas de interés del banco central, podría beneficiarse de una reacción china a los débiles datos de comercio del sábado.

Las principales dificultades podrían presentarse para la moneda argentina, donde gobierno y oposición no han logrado coordinarse para recuperar la confianza de los mercados cuando faltan menos de dos meses de las elecciones presidenciales, pese a la subida de más de un 6% del peso en la semana tras la imposición de controles financieros.

"Creo que es muy improbable que hayamos visto el fin de la volatilidad (en Argentina)", dijo Alejo Czerwonko, estratega de mercados emergentes de UBS Global Wealth Management.