Lima. La amenaza de la pandemia del coronavirus (COVID-19) ha empezado a preocupar a los expertos y economistas peruanos, que prevén un panorama incierto si la paralización económica se prolonga unos dos meses.

El economista Carlos Aquino sostuvo en entrevista con Xinhua que "el problema es la paralización que hay en la actividad productiva" como consecuencia de las medidas preventivas adoptadas en este país, igual que en el resto de América Latina.

Según el experto, catedrático de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Perú, como país insertado en la economía mundial, dependiente de exportaciones de minerales y del turismo, está pendiente de los mercados globales.

"Este año, si sólo el cobre, que representa el 30% de las exportaciones peruanas, cae, tendrá un impacto negativo en la economía de este país", advirtió.

Aquino recordó que Perú creció en los últimos años de manera sostenida, el año pasado 2,16%, y ahora se enfrenta a una situación incierta por las amenazas financieras del coronavirus.

Aquino sostuvo que la enseñanza social de la COVID-19 es que "el Estado debe tener más participación en servicios sociales y de salud, no dejar todo en manos del libre mercado".

"El tema de la economía mundial, en tiempos inciertos, no sabemos lo que va pasar", expresó ante la eventual disminución de actividades en los principales mercados internacionales de destino de Perú como China, Europa y Estados Unidos.

Aquino también manifestó su preocupación por las personas que han acatado dos semanas de cuarentena en sus casas sin realizar actividades económicas, lo que deja en la vulnerabilidad a miles de familias pobres.

"Pero, en todo caso, para que esto no se agrave, como se está haciendo en otros países, Perú debe insertar dinero en su economía, para evitar la baja de la actividad productiva", recomendó.

Detalló que en este país, más de la mitad de los trabajadores son informales, sus familias dependen de lo que ellos consiguen a diario en las calles, no tienen ingresos y no tienen capacidad de consumo.

En este sentido, apoyó las medidas de mitigación socioeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que otorgó un bono de poco más de US$100 a 2,7 millones de peruanos en pobreza extrema.

"Todas las personas, sin excepción, deberían recibir un subsidio para afrontar esta crisis, lo importante es que la gente tenga ingresos, si no hay demanda, no se puede garantizar la actividad productiva", anotó.

Aquino afirmó que, en este panorama de crisis global, se requieren acciones urgentes, y lo bueno de Perú es que puede gastar porque no tiene déficit fiscal y tiene una deuda externa baja.

"Si el Estado actúa, empieza a subsidiar a las empresas, empieza a dar bonos a las personas de menos ingresos, podría revertirse una posible recesión", indicó.

También recordó que la economía mundial ya pasó una situación similar durante la Gran Depresión de 1929 y la recesión financiera del 2008, ambos con efectos globales.

"Durante la crisis de la Gran Depresión, en los años 30, el Estado gastó, como no había empleo, no había producción, el Estado gastó mucho", resaltó.

En este sentido, Aquino sostuvo que la enseñanza social de la COVID-19 es que "el Estado debe tener más participación en servicios sociales y de salud, no dejar todo en manos del libre mercado".

Con respecto a las proyecciones sobre el crecimiento de la economía peruana en el contexto de la crisis del coronavirus, el investigador trató de ser optimista.

"En el mejor de los casos, Perú tendría un crecimiento de 1,0%, suponiendo que el aislamiento social no se prolongue demasiado", afirmó.

De acuerdo con el MEF, la economía peruana creció 4,0% durante el 2018.

Antes de la crisis desatada por la aparición del nuevo coronavirus en la región, el gobierno peruano proyectaba una expansión por encima del 4,0% para el 2020.