La industria financiera mexicana encara un difícil 2020 y puede que no todos sus miembros sobrevivan. Así lo pone de manifiesto el último reporte del equipo de Equity Research de Actinver, quien advierte que en la crisis generada por el COVID-19 los bancos mexicanos están enfrentándose a un escenario particularmente complicado.

Según Actinver, la contracción económica local de este año –que Banxico estima en -7,27%– y la pérdida de empleos que se dará en el país reducirán las necesidades de capital de trabajo y las inversiones y conllevarán una disminución de la cartera de préstamos de la banca.

Esta, además, verá incrementada la morosidad y tendrá menores márgenes de ganancias, como consecuencias de las menores tasas de interés, que, sin embargo, ayudarán a aliviar la carga de la deuda de los clientes.

“Hemos visto menores utilidades en los bancos en el primer trimestre y probablemente en el segundo serán negativas –aunque no catastróficas–. Cuando se empiecen a publicar los reportes del tercer y cuatro trimestre, sin embargo, empezaremos a ver cifras muy malas”, dice Enrique Mendoza, analista de Equity Research de Actinver.

Según revela el reporte de Actinver, los préstamos personales, vehiculares e hipotecarios se han desacelerado y la firma estima que los más perjudicados serán los créditos de consumo.

Por lo pronto, según revela el reporte de Actinver, los préstamos personales, vehiculares e hipotecarios se han desacelerado y la firma estima que los más perjudicados serán los créditos de consumo, que en el último trimestre de este año se reducirán 16%, mientras que en el primer trimestre de 2021 caerán 18%.

Pese a los vientos en contra, para Enrique Mendoza los grandes bancos sobrevivirán en esta situación, pues están bien posicionados, y las medidas que han tomado para recalendarizar los pagos de los clientes amortiguarán bastante los defaults.

En el caso de las empresas no bancarias, sin embargo, podrían verse quiebras este año y el próximo pues estas no cuentan con la cartera de provisiones de la misma magnitud que los bancos y tienen menor flexibilidad para adaptarse a los cambios.

Cabe señalar, que S&P Global Ratings a finales de marzo recortó las calificaciones de 21 entidades financieras mexicanas como consecuencia del golpe pronunciado que espera en la economía mexicana por el shock del COVID-19 en el país y en Estados Unidos.